Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Una semana más habéis decidido hacerme trabajar duro eligiendo sucesos misteriosos en la encuesta, así que he decidido traeros uno para el cual yo todavía no me he decidido por una teoría u otra. Eso sí, agarrad el macuto y un abrigo que dé calorcito porque nos vamos a la tierra de los misterios irresolutos, el vodka de radiador y el anticongelante en vena, nos vamos a la Madre Rusia.

Una noche de 1996, la anciana Tamara Vasilievna Prosvirina, estaba dando un alegre paseo por los bosques de las afueras de Kaolinovvy cuando escuchó un ruido. Pensó que podría tratarse de un animal atrapado o herido y, como buena señora rusa que era, decidió que la posibilidad de que fuese un oso hambriento no la intimidaba. Así que se dirigió hacia el origen del extraño sonido para comprobar de qué se trataba, pero en seguida se dio cuenta de que no era ningún animal. En el vertedero del pueblo, en medio de la basura, había un bebé… o algo que se le parecía a un bebé. Tamara lo envolvió con una manta y se lo llevó a casa dispuesta a criarlo como si fuese su propio hijo. Esta empresa pronto se vería truncada y no solo porque a Tamara le quedasen menos años de vida que a un enfermo de tuberculosis en el siglo XIX.

Una foto de Tamara Prosvirina, tu típica abuela rusa

Dos días después, la nuera de la señora, que casualmente también se llamaba Tamara, fue a visitarla. Podéis imaginaros la sorpresa de la pobre mujer cuando la anciana le propuso alimentar al bebé juntas. ¿Bebé? ¿Qué bebé? Si su suegra estaba más reseca que una pasa. No obstante, la siguió al cuarto en el que estaba el “supuesto hijo” y la sorpresa que se llevó fue de órdago. Resulta que sí había un bebé, pero uno de lo más raro.

Su cuerpo era mucho más pequeño de lo que debería, al contrario que su cabeza, que era alargada y protuberante, casi como si tuviese un casco por debajo de la piel, grisácea y llena de puntos opacos. Sus ojos también eran más grandes que los normales en un bebé y se movían rápidamente, como unos ojos en fase REM, solo que sin estar cubiertos por los párpados, más que nada porque no tenía. Los brazos y las piernas eran alargados y delgaduchos y aparentemente no tenía genitales. Según Tamara Junior, el “bebé” no tenía boca, sino un agujero a través del cual engullía la comida.

¿Os pensáis que es un bulo? ¿Que me la han colado y esto tiene de “hechos reales” lo mismo que Santa Claus o los Reyes Magos? ¡Ja! Mirad la foto a continuación y pensáoslo dos veces.

Aleshenka al lado de una caja de cerillas y un bolígrafo. Comparación de tamaño.

Tamara (la anciana, no la joven) se paseó los días siguientes por el pueblo alardeando de hijo, al cual había llamado Aleshenka. Nadie la creyó, en parte porque era bien sabido que la señora tenía problemas mentales y en parte porque, cuando se le preguntaba por el bebé, contestaba con evasivas.

Bien porque estaba enferma, bien porque los vecinos avisaron a la policía, el caso es que un día la pasma vino a buscar a Tamara Senior para llevársela al hospital. Aleshenka se quedó solo en casa, a pesar de que su “madre” intentó advertir a las autoridades una y otra vez.

Aparte de las dos Tamaras, una tercera persona había visto al bebé vivito y coleando. Ese alguien era Vladimir Nurdinov que, al enterarse de que Tamara estaba en  el hospital, fue a ver a Aleshenka. El bebé ya había fallecido por desnutrición, así que lo cogió y lo momificó de forma casera con alcohol. Nurdinov fue arrestado poco después por robar tendido de cable en una clara demostración de que a veces los estereotipos se cumplen. En comisaría, le confesó a Vladimir Bendlin, el policía que lo estaba interrogando, que tenía un cuerpo de bebé momificado en su casa y que quería dárselo. Bendlin aceptó y fue a buscarlo… como uno hace normalmente en estos casos. Porque todos sabemos que no aceptar cadáveres infantiles momificados como regalo es de muy mala educación.

El Baby Yoda de tus pesadillas

Los rumores dicen que Vladimir Bendlin comenzó a investigar sobre el extraño cuerpo por su cuenta, manteniéndolo en el frigorífico de su casa, a lo Expediente X: Rusia. Por desgracia, esto no está confirmado, pero quiero pensar que es cierto. Bendlin demostró la primera señal de cordura presente en cualquiera de los protagonistas de esta historia al llevar el cuerpo a expertos para que fuese sometido a un análisis de ADN. El forense Lyubov Romanowa, que había visto muchas deformidades a lo largo de su vida, declaró que el cuerpo no podía ser de origen humano. Las diferencias eran demasiadas y demasiado grandes. Los más llamativos eran:

-El cráneo era anormalmente alargado y estaba formado solo por cuatro huesos de bordes afilados, en lugar de los ocho habituales, sin contar las catorce piezas del área facial. La forma también resultaba inusitada.

-Tronco demasiado corto, incapaz de sostener el cráneo.

-Dedos alargados.

Por su parte, la doctora Irina Yermolaeva determinó que no se trataba de una falsificación, ni de un extraterrestre, sino de un cuerpo momificado auténtico perteneciente a un infante prematuro. Sus deformaciones se debían al accidente de Kyshtym en 1957, un accidente nuclear anterior a Chernóbil considerado el tercero más peligroso de la historia, solo por detrás de Chernóbil y Fukushima.

La planta de Kyshtym después del accidente

La gente comenzó a llamar al bebé “el alien de Kyshtym” y Bendlin, quizá en un afán de conocimiento o simplemente porque estaba viviendo su sueño de convertirse en el Mulder ruso, le entregó los restos a unos ufólogos. Desde entonces se desconoce su paradero. El ufólogo encargado de custodiarlo dice que se lo robaron unos aliens (no, en serio), pero se niega a dar muchos detalles. Yo digo que lo tiene en su casa en una vitrina y que lo viste con trajecitos de ganchillo en ocasiones especiales, como por ejemplo Navidad. Lo que sí se conservó fue la toalla en la que la anciana solía envolverlo. En ella se encontraron restos de ADN humano (se especula que probablemente pertenecientes a Tamara Junior) y de otro de tipo desconocido.

En 2004, varios científicos emitieron un comunicado en el que declaraban que los restos pertenecían a un bebé prematuro, de entre 20 y 26 semanas de gestación, con severas deformidades. Esta es la versión oficial, claro que la versión oficial del Incidente del Paso Dyatlov es una avalancha así que… Por su parte, otros científicos y testigos declararon que era imposible que se tratase de un ser humano, especialmente por la forma del cráneo.

La anciana Tamara murió atropellada en la misma época en la que Aleshenka desapareció, supuestamente intentando huir de un hospital psiquiátrico. El coche del asesino se dio a la fuga y nunca fue identificado. Casualmente, unos días después iba a ser entrevistada por un grupo de académicos.

En cuanto a Tamara Junior, ha mantenido durante todos estos años la misma versión y es aceptada como verídica por todos los investigadores que han dedicado tiempo al caso. A continuación os dejo la traducción:

“Solía visitar a mi suegra dos veces a la semana. Vivía por su cuenta. Ese día le llevé comida, como hice anteriormente. Estaba a punto de irme cuando me dijo: “Será mejor que le demos algo de comida al bebé también”. Entonces me llevó a la cama. Eché un vistazo y lo vi. Estaba encima de la cama, emitiendo sonidos extraños. Podía ver su boca con forma de tubo pequeño. Su diminuta lengua escarlata se estaba moviendo. También vi dos dientes dentro. En cierta forma, parecía un bebé pequeño. Su cabeza era marrón y su cuerpo parecía gris. No le vi párpados. Tampoco tenía genitales. Y las pupilas de sus ojos se dilataban y encogían como hacen las de los gatos cuando enciendes y apagas la luz varias veces seguidas. Los dedos de sus manos y pies eran bastante largos. Lo único que me molesté en preguntarle a mi suegra fue a ver de dónde había sacado aquel monstruo. Ella me dijo que lo había encontrado en el bosque. Le llamaba Aleshenka todo el rato. Le dio un caramelo y él empezó a succionarlo. Pensé que debía ser algún tipo de animal.”

Vladimir Bendlin manipulando los restos de Aleshenka

¿Y vosotros qué pensáis? ¿Alien? ¿Humano? ¿Otra cosa? Por una parte, no es imposible imaginar a una pobre chica rusa dando a luz a un bebé que no parece en absoluto humano y abandonándolo a su suerte por miedo. Por la otra, si era humano, ¿cómo es que siguió vivo, cuando es imposible que un feto sobreviva en esas condiciones con apenas 20 semanas de gestación?

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.