Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet.  Esta semana, en una muy reñida batalla de temas, habéis vuelto a elegir sucesos misteriosos y en busca del misterio que nos vamos. Si bien esta vez creo que puedo llegar a deducir los hechos detrás de la incógnita, dejo en vuestras manos decidir si mis pesquisas se acercan a la realidad o si, simplemente, se me va la olla. Así que coged el anorak, las raquetas de esquí y un termo con chocolate caliente, porque nos vamos al Himalaya, al lago Roopkund de los Mil Cadáveres.

Lago idílico, con vistas a pilas de cadáveres. Precio rebajado.

En 1942, en plena 2ª Guerra Mundial, cuando India todavía estaba bajo las garras del Imperio Británico, un guarda forestal estaba haciendo su ronda en el lago Roopkund cuando descubrió algo que, o bien le fascinó, o más probablemente le dejó traumatizado de por vida. En una esquinita, semienterrados en medio de la nieve, había más de 800 esqueletos humanos. Tened en cuenta que este lago en concreto está situado en pleno Himalaya, a 5.029 metros de altura. Vamos, que no es que sea precisamente un sitio la mar de transitable. Aunque eso ya de por sí hace que tenga material de misterio, no necesariamente ha de serlo. El lugar es una zona de peregrinación del festival Nanda Devi Raj Jat y, con el frío que hace a esas alturas, no es de extrañar que más de un peregrino (y de doscientos) se hubiese quedado pajarito yendo de fiesta. Otra posibilidad era que se tratase de un batallón japonés extraviado en territorio desconocido para ellos o de soldados indios volviendo a casa. Finalmente, una leyenda local apuntaba a que podían ser los restos de Raja Jasdhaval, rey de Kanauj, junto a los de su esposa embarazada, su corte y una troupe de actores, que al ir al festival habrían ido celebrando de forma no muy civilizada (quizá obscena o quizá no, pero quiero pensar que sí) y habrían perecido bajo el granizo como castigo.

Así pues, tres teorías, todas con más o menos visos de ser posibles y verídicas… ¿verdad?

Una de las pilas de huesos de Roopkund.

Pues no.

Los primeros análisis antropológicos realizados en los años cincuenta, apuntaban a que muchos habían muerto por traumas craneales realizados por objetos esféricos, lo cual cuadraba bastante bien con todo eso de la leyenda y el granizo divino mortal. Pero entonces llegaron los análisis de carbono catorce y de ADN y lo complicaron todo. Para colmo de males, ni siquiera dieron una respuesta concreta al porqué de aquella aglomeración esquelética, más propia del río Estigia que de un lago indio perdido en medio de la nada. Para que luego digan que la ciencia ayuda a resolver misterios.

Para los que no lo sepáis, las pruebas de carbono catorce o datación por radiocarbono, se usan para determinar la antigüedad de algunos materiales, entre los cuales están los restos óseos humanos. Pues bien, al realizárselas a unos cuantos cadáveres, se descubrió que todos aquellos ex seres humanos ni siquiera habían muerto a la vez, sino en dos oleadas, con unos mil años de antigüedad entre ambas, año arriba, año abajo. Pero ahí no acaba la cosa. Resulta que los restos ni siquiera tienen un mismo perfil genético. Vamos que unos son de India, otros de Rusia y otros de Cuenca… más o menos.

Fuente: https://www.nature.com/articles/s41467-019-11357-9

En la imagen de arriba, sacada del estudio realizado por Nature Communications, podemos ver el perfil genético de los habitantes postmortem de Roopkund. La parte derecha de la imagen muestra los grupos actuales analizados para comparación y la izquierda los resultados extrapolados a Roopkund. Así pues, comparando y trasladando los perfiles genéticos, se ha descubierto que había desde chinos de etnia han, hasta cretas, griegos, iraníes y por supuesto indios, por no mencionar diferentes perfiles del Sudeste Asiático. Además, el estudio indica que las mujeres tienen significativamente mayor proporción de ancestros occidentales que los hombres. Sus dietas también sugieren orígenes diferentes.

En definitiva, tenemos tres variables:

  • Fecha: dos oleadas, separadas por unos 1.000 años de antigüedad entre sí. Roopkund A y Roopkund C datan de los años 700 a 1.000 d.C.. Roopkund B, sin embargo, data del 1.700 d.C. al 2.000 d.C.
  • Perfil genético: los sujetos asignados a Roopkund A y C muestran perfiles genéticos relacionados con ancestros iraníes y sudasiáticos.
  • Sexo: las mujeres mostraban mayor incidencia genética cretense o griega.

Si resumimos esto de forma masticable, podemos concluir que las oleadas antiguas (A y C) eran de origen iraní, indio o sudasiático, mientras que la oleada posterior (B) apunta a una mayor incidencia genética griega o cretense, con mayor incidencia en el género femenino.

Esto, de buenas a primeras, descarta como mínimo la hipótesis de un desastre natural que hiciese que todos muriesen a la vez. Nada de avalanchas esta vez. Y sí, te estoy mirando a ti, hipótesis oficial del paso Dyatlov, que sepas que ni me convences ni me engañas.

Los restos asiáticos no me resultan particularmente llamativos. El estudio en cuestión parece asumir que murieron más o menos a la vez, pero la prueba del carbono 14 no tiene por qué detallar el año en cuestión cuando estamos hablando de fechas tan lejanas. El peregrinaje hacia el festival Nanda Devi Raj Jat es antiguo, con pruebas arqueológicas de que ya se practicaba en el s. VIII y, aunque no hubiera sido así, siempre podría haberse tratado de una ruta de comercio practicada por tal o cual motivo o simplemente un atajo conveniente en épocas de guerra. Con esto quiero decir que, ¡oh sorpresa!, no me parece raro que un sitio habitualmente transitado y de carácter climático desagradable, acumule muertos que habitasen la zona o alrededores. Era como morir haciendo el Camino de Santiago en la Edad Media siendo de Francia, solo que con más posibilidades porque la temperatura era infernalmente fría y estaban a 5.000 metros de altura en lugar de en la no tan agreste Cordillera Cantábrica.

Es la segunda oleada, la perteneciente a Roopkund B, la que realmente encarna el misterio… ¿pero hay realmente un misterio en todo esto? Rebobinemos en el tiempo y trasladémonos unos siglos atrás, a la Grecia y Creta del s.XVIII. ¿Qué estaba pasando en esa época por las idílicas playas griegas? Pues que de idílicas tenían poco, porque estaban siendo gobernadas por los otomanos (los turcos de hoy en día) a sangre y fuego, por no mencionar los constantes intentos de liberación y demás, que aumentaban considerablemente la cuota de bajas. Vamos, que en aquella época, Grecia no era un buen sitio para ir de vacaciones y zampar moussaka, eso os lo garantizo.

El Imperio Otomano en 1683

¿Y esto a qué viene? Pues a que una cosa que hacían los otomanos de la época era tomar esclavos, normalmente, pero no necesariamente, en batalla. Caer en batalla contra los otomanos era sinónimo de muerte o esclavitud. Tu religión (ser cristiano, vaya) también te daba muchas papeletas para ser esclavizado y no era raro que en las razzias se sacasen a jóvenes cristianos de sus hogares para ser esclavizados. También había un tercer factor que podía ser atractivo a la hora de esclavizarte, quizá no para los trabajos físicos, pero sí para “otras cosas”. ¿Adivináis cuál? Ser mujer. Una mujer esclava quizá no era tan apta como un varón para picar en la mina, pero desde luego que resultaba mucho más atractiva (en todos los sentidos) para las tareas domésticas, como tributo o regalo y, sí, como esclava sexual.

Teniendo todo esto en cuenta, no resulta nada descabellado que un gobernante otomano decidiese otorgar un tributo, hacer un regalo o simplemente vender unos cuantos esclavos a otro gobernante (chino, indio…) y que simplemente estos se quedaran por el camino. La fecha concuerda, pues la Grecia Otomana duró hasta la declaración de independencia en 1821, y esto explicaría tanto el perfil genético como la mayor afluencia femenina en Roopkund B.

Esta es mi teoría (que creo que no anda demasiado desencaminada) pero lo cierto es que hoy en día continúan los estudios. Los científicos están muy preocupados por la posible conservación de los restos, ya que el lugar se ha convertido en turístico (¿quién no quiere ver un montón de huesos juntos en medio de la nieve?) y mucha gente pasa por allí para el festival.

Ver huesos se ha convertido en un pasatiempo para toda la familia. También llenarlos de mierda.

¿Vosotros qué creéis? ¿He acertado? ¿No me acerco ni de lejos a lo que podría haber sucedido? ¿Aliens? ¿Restos de experimentos de la CIA tirados en el primer sitio que pillaron?

Acepto sugerencias.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.