Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Continuamos hoy con el reportaje del Asesino del Zodiaco. En esta segunda entrega investigamos el caso del asesinato de David Faraday y Betty Lou Jensen, una pareja adolescente, considerados las primeras víctimas oficiales de Zodiac.

Podéis leer la primera parte, relativa al asesinato de Cheri Jo Bates en el siguiente enlace:

https://sheilamesaescritora.com/2021/01/02/el-asesino-del-zodiaco-parte-1/

David Faraday y Betty Lou Jensen

David Faraday y Betty Lou Jensen eran dos estudiantes de instituto de 17 y 16 años respectivamente, naturales de San Francisco. Ambos eran pareja y su intención era asistir al concierto navideño de su instituto, pero en lugar de eso, se dirigieron a un parking cercano a la Carretera Lake Herman, donde fueron asesinados con un arma del calibre .22.

Pruebas y escena del crimen

En la escena del crimen se encontraron los cuerpos de los dos jóvenes. David Faraday estaba boca abajo cerca de su coche, un Rambler, y presentaba una herida de bala en la cabeza. Su pareja, Betty Lou, estaba a varios metros y tenía cinco heridas de bala en la espalda. Al ser encontrados, David Faraday todavía respiraba, pero falleció poco después.

El coche tenía dos impactos de bala, uno en una ventanilla y otro en la carrocería.

Se encontraron cuatro casquillos de marca Super X y cinco de marca Super X.22. También una bala cerca del cuerpo de Jensen.

Sucesión de los hechos

20/12/1968

-Entre las 21:30 y las 22:00, William Crow (uno de los testigos) está junto con su novia, con el coche aparcado en el mismo sitio que estarán posteriormente las víctimas. No hay más coches en el lugar, pero ven pasar un Valiant azul ocupado por dos hombres de raza bánca. El Valiant para de repente y comienza a dar marcha atrás. Crow y su pareja deciden irse del lugar mientras el Valiant les persigue a gran velocidad hasta que consiguen darle esquinazo.

-Entre las 22:00 y las 23:00 (probablemente antes), David Faraday y Betty Lou van en un Rambler hasta la Carretera Lake Herman y aparcan.

-A las 23:00, los testigos Peggy y Homer Your están de ronda revisando tuberías a causa del trabajo del señor Your. Ven el Rambler de Faraday y Peggy declara haber visto sentado a un joven y a su lado una joven posando la cabeza sobre su hombro. Cerca del rancho Marshall, los Your ven una camioneta roja perteneciente a los cazadores Connelly y Gasser.

Connelly y Gasser declaran haber estado cazando hasta las 22:56, momento en el que se dirigen a su camioneta. Tardan entre cuatro y cinco minutos en llegar, aunque en una segunda declaración dicen haber tardado diez. Se pasan cinco minutos dentro del vehículo y ven pasar el coche de los Your. Permanecen otros cinco minutos allí hasta que deciden marcharse.

-Sobre las 23:10, el asesino aparca a unos tres metros del coche de las víctimas.

-A las 23:14, el testigo James Owen pasa por el lugar con su coche. Ve el coche de las víctimas y el del asesino, pero no ve ninguna persona.

-El asesino sale de su coche y dispara inmediatamente al Rambler. La bala impacta en la parte superior del vehículo. Un segundo disparo pasa sobre el techo de coche.

-Se acerca y dispara una tercera vez, impactando en la ventanilla derecha.

-El asesino obliga a los dos jóvenes a salir del coche. Nada más salir, ejecuta a David Faraday con un tiro en el lado izquierdo de la cabeza, justo debajo de la oreja.

Betty Lou echa a correr, con la esperanza de huir. El asesino da uno o dos pasos y dispara hasta nueve veces. El primer disparo impacta lo suficientemente cerca como para dejar residuos de pólvora en su ropa. Betty Lou consigue avanzar cerca de cien metros antes de desplomarse. Al menos tres de estos disparos no impactan en la joven. Puede que se dispararan al aire como advertencia o simplemente fallasen.

-A las 23:20, los cuerpos de ambos jóvenes son descubiertos por Stella Borges, una motorista. Stella conduce hasta Benicia para informar del crimen. Antes de llegar se encuentra con el capitán Daniel Pitta.

-A las 23:28, el capitán Daniel Pitta llega al lugar de los hechos. David Faraday sigue respirando, pero Betty Lou ha fallecido.

21/12/1968

-David Faraday es llevado al hospital, pero fallece a las 00:05.

Autopsia

-David Faraday

Hora de la autopsia: 21 de diciembre de 1968, a las 13:30.

Hora de la muerte: 21 de diciembre de 1968, a las 00:05.

Causa de la muerte: herida de bala en la cabeza y hemorragia cerebral.

Las cavidades torácica y abdominal no presentan ningún tipo de trauma.

La cabeza presenta una herida de bala, penetrando desde la parte posterior de la oreja izquierda y entrando en cráneo y cerebro. La bala ha atravesado el lóbulo temporal izquierdo en una línea recta en ángulo ascendente y se aloja en los bordes inferiores del lóbulo frontal izquierdo y los márgenes anteriores del lóbulo temporal izquierdo.

El cerebro presenta hemorragias.

-Betty Lou Jensen

Hora de la autopsia: 21 de diciembre de 1968, a las 00:00.

Hora de la muerte: 20 de diciembre de 1968, a las 23:??.

Causa de la muerte: múltiples heridas de bala en pecho y abdomen con hemorragia.

Presenta cinco entradas de bala en la zona derecha de la espalda y solo tres heridas de salida. El corazón presenta herida de bala de derecha a izquierda. Los pulmones tienen tres heridas de bala asociadas con hemorragias profusas. Riñón derecho penetrado por la bala restante.

Documentos:

Este caso es atribuido a Zodiac en parte gracias a las cartas con las que hizo su debut, en las cuales relataba detalles específicos a los asesinatos de los dos jóvenes. El 4 de agosto de 1969, el San Francisco Examiner recibió una carta de tres páginas de longitud. La escritura estaba borrosa y no tenía sobre, por lo cual no se sabe por qué método fueron entregadas al periódico. Presentan una de las características típicas de las cartas del Asesino del Zodiaco: la incitación a las autoridades. En una carta relacionada con esta, dirigida a los policías, decía: Por cierto, espero que los policías se lo estén pasando bien con el código. Dicho código fue descifrado cuatro días después.

A continuación pongo la traducción de la carta del Examiner:

“Querido editor,

Soy el asesino de los dos adolescentes las pasadas Navidades en el Lago Herman más la chica perdida el cuatro de julio. Para probar esto, voy a decir ciertos hechos que solo yo y la policía conocemos.

Navidades

1-Marca de la munición –Super X

2-10 tiros disparados

3-El chico estaba boca abajo con los pies en dirección al coche

4-La chica estaba sobre el costado derecho y los pies hacia el oeste

4 de julio

1-La chica llevaba pantalones con estampado

2-El chico también fue disparado en la rodilla

3-La marca de la munición era Western

Aquí os dejo un código, o parte de uno. Las otras dos partes han sido enviadas a S.F. Examiner y al S.F. Chronichle. Quiero que imprimáis este código en vuestra página principal el viernes 15 de agosto de 1969. Si no lo hacéis comenzaré una masacre el viernes por la noche que durará todo el fin de semana. Vagaré por ahí y cogeré a todos los que anden solos o en pareja y los mataré hasta que haya matado una docena o más.”

A pesar de los datos aportados, la policía era escéptica de que el asesino y el escritor de las cartas fuese el mismo, así que pidieron más pruebas mediante un artículo del San Francisco Chronicle. Zodiac contestó con una carta dando más detalles al día siguiente, también dirigida al San Francisco Examiner. Es la primera carta en la que se denomina a sí mismo con el nombre Zodiac.

A continuación traduzco lo relativo al caso de Faraday y Jensen:

“Querido editor,

Zodiac al habla. Respondiendo a tu petición de más detalles acerca de los buenos tiempos que he tenido en Vallejo, estaré muy feliz de aportar más material. Por cierto ¿están los policías pasándoselo bien con el código? Si no, diles que se animen; cuando lo descifren me tendrán.

Pasadas Navidades

En ese episodio la policía se estaba preguntando cómo pude disparar y acertar a mis víctimas en la oscuridad. No lo dijeron abiertamente, pero lo insinuaron diciendo que era una noche iluminada y que podía ver las siluetas en el horizonte. Y una mierda. Esa área está rodeada de colinas altas y árboles. Lo que hice fue pegar una linterna pequeña en el cañón de la pistola. Si os dais cuenta, en el centro del haz de luz, si lo apuntas a una pared o techo, veréis un punto negro u oscuro en el centro de la luz cerca de 3 a 6 pulgadas. Cuando lo pegas al cañón de un arma, la bala impactará en el centro de ese punto. Todo lo que tuve que hacer fue rociarlos como si fuese una manguera. No hubo necesidad de usar miras de pistola. No estuve nada feliz al ver que no aparecí en primera página.”

Al final de esta carta aparecía el famoso símbolo del Asesino del Zodiaco, una cruz céltica.

Las cartas que mandó a otros periódicos eran una colección de tres criptogramas. En ellos comienza a verse parte de la mentalidad de Zodiac y de sus motivaciones para llevar a cabo los crímenes, más allá de la diversión que le proporcionaba.

A continuación traduzco el primer criptograma:

“Me gusta matar gente porque es muy divertido. Es más divertido que matar animales salvajes en el bosque porque el hombre es el animal más peligroso de todos. Matar algo me da la experiencia más emocionante. Mejor que tirarse a una chica. La mejor parte de ello es que, cuando muera renaceré en el paraíso y todas las (personas solitarias) que he matado se convertirán en mis esclavos. No os daré mi nombre porque trataréis de ralentizar o parar mi colecta de esclavos para mi vida en el más allá.”

Este criptograma parece indicar que, más allá de la diversión, podría haber habido un componente de tipo religioso-esotérico. La céltica, una cruz equivalente al árbol de la vida para los celtas, simbolizaba un puente de unión entre lo divino y lo terrenal. Zodiac habría estado coleccionando esclavos (lo terrenal) para que le atendiesen una vez muriese en un supuesto paraíso (lo divino). ¿Cuánto hay de cierto en ello y cuánto es parte del espectáculo, preparado para horrorizar a su público? A Zodiac le gustaba provocar, reírse de las autoridades y que se le reconocieran sus actos. No soportaba que sus crímenes no ocupasen las primeras páginas. ¿Pudo esta temática religiosa haber sido una forma más de convertirse en el foco de atención, de darle un “empujoncito” a su fama? No lo sabemos, pero no es algo descabellado.

Hasta aquí el caso del Lago Herman. En la próxima parte continuaremos con los asesinatos de Darlene Ferrin y Mike Mageau.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.