Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. En vuestra ansia de conocimiento, esta semana habéis decidido que queríais saber más sobre religiones extrañas o curiosas. Parece que os sentís espirituales y quién soy yo para negar que, de vez en cuando, no está de más ponerse un poco filósofo. Aunque nada me habría gustado más, cosas como la Cienciología las dejo para un artículo más sectario. Aquí vamos a abordar herejías, religiones puras y duras que no se basan exclusivamente en sonsacarle los cuartos a la gente, y, por supuesto, quiero recordaros que solo voy a hacer un breve esbozo de sus peculiaridades, pero estoy abierta a hablar en profundidad de alguna si os interesa. Así que, sin más dilación, acompañadme por este paseo espiritual, pero cuidado con perderos o podríais terminar afiliados al Opus Dei.

Porque no todo el monte es orégano y no todas las herejías adoraban al demonio, empezamos nuestro periplo espiritual echándole un ojo a algunas herejías tempranas del cristianismo de lo más interesantes y bizarras.

-Adanismo

Empezando por los Adanitas, los miembros de esta herejía del siglo II d.C. proclamaban haber recuperado la inocencia perdida por Adán, ya sabéis, el primer hombre, ese que se comió una manzana que no debía. ¿Y cómo habían recuperado esa inocencia? Pues renunciando a la maldad implícita que conlleva el ponerse ropas. Así es, los adanitas equivalían llevar ropa con la inocencia perdida por culpa del demonio. La única conclusión lógica era, por su puesto, ir en cueros por la vida para que Dios viese que volvían a ser puros. “Nudismo sagrado” lo llamaban. Tampoco creían en el matrimonio, ni en las leyes. Vamos, una especie de hippies extremos de la antigüedad.

Ya en el s.XIII d.C. esta doctrina resurgió con todo su esplendor en Holanda. En el s. XV d.C. los Adanitas Bohemios (una secta de los taboritas, que a su vez eran neo-adanitas) se dedicaban a ir desnudos por las aldeas predicando que el matrimonio exclusivo era un pecado y que trabajar para ganarte el pan era cosa de parguelas.

-Mesalianismo

Por otra parte, el Mesalianismo, herejía cristiana del s. IV d. C nacida en la zona de Mesopotamia, tenían una filosofía de vida relativamente diferente. Entre sus creencias estaba la de que uno solo puede percibir la verdadera esencia de Dios por los sentidos carnale. Todo el mundo era susceptible de ser poseído por el Demonio y todo el mundo quiere decir “todo” Jesús, santos y demás parafernalia incluidos. La única forma de librarse del pecado era rezando como si te fuese la vida en ello.

Compartían con los adanitas bohemios la afición a no trabajar, porque eso no era nada espiritual, y vagabundeaban de un sitio a otro. Todo esto en una época en la que la mayoría de gente se pasaba como doce horas arando campo para poder sobrevivir, no estaba muy bien visto, más allá de lo religioso.

-Cristianismo celta

Dejemos atrás a los mesalinos y pasemos a otra cosa. ¿Te sientes pagano, pero te gusta la parafernalia de la Iglesia? ¡No temas, tenemos una alternativa para ti! El cristianismo celta o insular es el que se desarrolló a su libre albedrío en las zonas de Irlanda, Gales y Escocia en la Edad Media y mezclaba la nueva doctrina cristiana con antiguos preceptos celtas en una amalgama de lo más curiosa. Para empezar, los monjes seguían la regla de Columbano en vez de la de San Benito, por lo que eran mucho más aficionados al ayuno y el sufrimiento que sus hermanos continentales. Por otra parte los monjes de ambos sexos vivían juntos y podían casarse, así que no todo era malo (aunque sarna con gusto no pica). Fueron ellos los que “inventaron” el sacramento de la penitencia y la confesión en secreto.

Además, podías ser oficialmente polígamo, siempre y cuando fueses hombre y pudieses mantener a todas tus esposas, al igual que en el islamismo. No obstante, la esposa principal era la más importante, teniendo la mitad del valor del marido (para los rescates en los asedios y esas cosas), mientras que el resto de esposas, solo valían una miserable cuarta parte.

-Aghori

Dejemos atrás la domesticidad del cristianismo, por muy bizarro que sea, y lancémonos de cabeza hacia el exotismo. En India encontramos a los Aghori, una secta de monjes shivaístas que ha sido excluida de la ortodoxia del shivaísmo… porque hacen cosas muy turbias. Los aghori son muy espirituales y viven su vida inmersos en meditación y prácticas espirituales, pero no les gusta cumplir con los rituales de pureza típicos del hinduismo. Quieren superar los tabúes de la repugnancia, de lo bueno y lo malo, y vaya si lo hacen. Quizá por esto mismo son muy cercanos a la muerte, tan cercanos que se les suele ver deambulando las orillas del Ganghes, de donde rescatan cadáveres para comérserlos. Además de comerse a los muertos, como son muy de aprovecharlo todo, usan cráneos cortados como boles y utensilios de cocina, como tu abuela cuando guarda tarros de cristal en el lavavajillas por si acaso vuelve la guerra. En cuanto a la estética, algunos van desnudos y otros no, eso a gusto del cliente, pero todos tienen unas pintas que te harían salir corriendo si te los encontraras en un callejón oscuro.

Como curiosidad, los aghori tienen permitido el sexo ritual con prostitutas y algunos fornican con cadáveres, pero ninguno es homosexual, porque eso no está permitido. Ya sabéis, prostitutas y cadáveres sí, personas de tu mismo sexo, no.

A pesar de que en muchas partes de la sociedad son repudiados, en muchos pueblos del interior son reverenciados por sus supuestos poderes curativos.

-Caodaísmo

Esta religión monoteísta de Vietnam surgió hace apenas un siglo, en 1926, en la ciudad de Tây Ninh. Hoy en día cuenta con más de 6 millones de practicantes y en 1943 formaron un ejército para oponerse a la ocupación japonesa de Indo-China. El caodaísmo se parece un poco a El Señor de los Anillos, en el sentido de que hay varias eras. La Tercera Era o Tercera Amnistía va a llegar en breves y unirá a Dios y los humanos de formas inimaginables (y quizá terroríficas, quién sabe) y que establecerá una nueva religiosidad antes de la destrucción del universo. Si todas las religiones se unen durante la Tercera Amnistía, se evitaría esta destrucción y se alcanzaría la paz mundial. Vamos, que estamos abocados a morir.

Además de esta estructura religiosa y estamental, parecida a la cristiana, el caodaísmo coge elementos del taoísmo como su propio yin y yang (con nombres muy diferentes y complicados). Creen en el cielo y en el infierno. El espacio entre ellos está dividido en 72 niveles, siendo cada uno de ellos un planeta con vida inteligente. El Nivel 1 es el más cercano al Paraíso y el 72 al Infierno. La Tierra estaría en el Nivel 36 siendo el último planeta correspondiente al paraíso.

La verdad es que me he dejado muchas religiones interesantes en el tintero, como los Panawave japoneses, que están aterrorizados de las ondas magnéticas, pero espero en un futuro, poder aumentar esta pequeña lista de ilustres y curiosas creencias y prácticas.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.