Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Hoy nos vamos por los caminos de lo secreto, a infiltrarnos en sociedades secretas que no serían tan secretas si sabemos que existen. Pero eso es lo de menos. Lo que importa es que las sociedades secretas tienen mucho más glamour que las normales y que, además, no pagan impuestos y eso siempre renta. A veces también conspiran, aunque por suerte o por desgracia, normalmente fracasan en el intento. Alguna vez me he planteado formar mi propia sociedad secreta (con objetivos imprecisos) pero hasta entonces os propongo que me acompañéis en este excéntrico y emocionante viaje por algunas de las sociedades secretas más curiosas de la historia.

-La Orden de los Nuevos Templarios

Los excéntricos siempre han tenido un algo que ha llamado mi atención. ¿Qué hay mejor que una persona que cree que las vacunas te inyectan internet 5G en la sangre? Pues poca cosa, la verdad, pero entre ellas se encuentra la Orden de los Nuevos Templarios,
fundada por Jörg Lanz von Lienbenfels a principios del s.XX. Jörg era un hombre grande como pocos se han visto. Exmonje católico, en algún momento de su vida y por alguna misteriosa razón, se convenció de que los arios (sí, los mismos arios que luego glorificarían los nazis, no los habitantes originales de la zona de Irán) eran dioses de otro mundo, rubios, de ojos azules y con poderes electropsíquicos alucinantes. Pero, como todo ser cuasi perfecto, estos místicos arios se habían convertido en adictos al sexo al forniciar con simios. Esta unión impía habría dado lugar a la humanidad.

Maravilloso. Sencillamente maravilloso.

Con tan espectaculares creencias, sus escritos se convirtieron en seguida en el no va más de la derecha ocultista europea. Jörg, que como hemos visto era un visionario, se compró un castillo en ruinas para tener la parte de templario cubierta y comenzó a publicar una revista con mucho odio antisemita y esas cosas. ¿Y sabéis quién leía esta revista? El famoso Adolf Hitler.

La Orden acabó teniendo entre 300 y 400 miembros en los años treinta del s.XX y solo se disolvió cuando el nacionalsocialismo subió al poder. Supongo que ya os podéis imaginar el porqué, pero estoy segura de que en parte fue porque los trajes de Hugo Boss molaban mucho.

-Los “No sé nada”

Es conocido que en EEUU se ha llevado siempre mucho eso de discriminar al prójimo basado en la raza, pero lo que no es tan conocido es que las diferencias religiosas entre cristianos también supusieron un punto de ruptura en la sociedad estadounidense. En el s.XIX, la llegada de inmigrantes de países católicos como Irlanda e Italia se convirtió en algo indeseable para los cristianos protestantes de bien. Como, evidentemente, ser católico no estaba prohibido ni penado por ninguna ley, en seguida comenzaron a surgir sociedades secretas anticatólicas. Una de las más famosas fue la de los “Know-nothings” (los “No sé nada” en castellano). Sus objetivos eran mantener a los católicos bien lejos de todo aquello que pudiese conllevar cierto poder y además conseguir prohibir la inmigración desde esos sucios países católicos llenos de comepatatas. ¿Y entonces, por qué tenían ese nombre tan curioso? ¿No habría sido más propio que se llamasen la Liga Anticatólica o algo así? Bueno, una de las cosas que prometían al unirse a la sociedad era contestar a cualquier pregunta sobre ella con un “No sé nada”, de ahí el nombre.

Durante los años posteriores a su fundación, consiguieron gobernar un par de estados a través del Partido Federalista. Esto les hizo venirse arriba y fundar su propio partido, pero un partido que provenía de una sociedad llamada los “No sé nadas” no tenía mucho futuro y quedó el tercero en las elecciones a la presidencia. Con los años desaparecieron en medio del nuevo furor social: la abolición de la esclavitud.

La Sociedad Thule

Los maravillosos Nuevos Templarios no fueron la única sociedad secreta que contribuyó al ascenso de los nazis al poder en la Alemania de principios del s.XX. La Sociedad Thule, mucho más eficaz y drástica en sus propósitos que los Nuevos Templarios (y también más aburrida, para qué negarlo), también tuvo algo que ver. Rudolf von Sebottendorf, su fundador, había sido miembro de la Germanenorder Walvater anteriormente y al irse se llevó a gran parte de los miembros más orientados hacia todo el tema ocultista. Los thulianos no creían que los arios fuesen semidioses adictos al sexo, pero sí creían que provenían de la antigua tierra de Thule, un “país” situado al norte, muy al norte, tan al norte que nadie lo ha visto nunca porque no existe. Pero Virgilio lo mencionó en la Eneida, y si un poeta romano habla de ello tiene que haber existido. También creían en la teoría intraterrestre. La teoría intraterrestre afirma que dentro de la corteza terrestre existen otras sociedades que pueden (o no) parecerse a la nuestra. Yo quiero pensar que sí y que una de ellas es la de los hombres topo, pero por desgracia hasta la fecha esta teoría no ha podido corroborarse.

Volviendo al tema, la Sociedad Thule llegó a amasar más de 1.500 miembros. Cuando cayó el gobierno imperial en Alemania y se estableció un gobierno comunista en Múnich, los thulianos fueron los encargados de organizar una contrarrevolución a base de milicias que terminarían echando abajo la Républica Socialista Bávara en 1919. Ese mismo año crearon un círculo obrero del que surgiría el Partido Obrero Alemán (el partido nazi, vaya). Su fundador había abandonado la sociedad secreta y no se unió al partido. Irónicamente, la Thule fue desmantelada gracias a la ley antimasónica que estableció Hitler tras su ascenso al poder.

Los Illuminati

Lo creáis o no, la sociedad secreta más famosa de todos los tiempos (junto con los masones) es más bien… aburrida. Sus orígenes se encuentran en el s.XVIII en Baviera, donde un triste profesor de universidad llamado Adam Weishaupt fundó un club universitario compuesto en un principio por la increíble cifra de cinco miembros. Sí, los Illuminati eran un puñetero club de universitarios. Vamos, como los que podéis ver en las cafeterías de cualquier uni hablando sobre el mundo y sus filosofías mientras se las dan de profundos y echan un cinquillo (o una brisca). Uno de los temas que más les gustaba debatir eran las ideas liberales que venían de Francia y esto hizo que nuevos miembros se uniesen a los Illuminati. En seguida se volvieron un poco ambiciosillos y se pusieron a reclutar universitarios, pero de entre los ricachones con pasta.

A Adam Weishaupt se le subieron en seguida los humos a la cabeza y empezó a ver a sus iluminados como los seres más racionales y justos de toda Baviera, destinados a cambiar la sociedad y lo que surgiese, pero no de forma abierta y legal, que eso es de parguelas. Comenzó a infiltrar a varios de sus miembros en logias masónicas y en puestos políticos. El problema es que en Baviera eran más conservadores y menos cool que en Francia y esas ideas tan liberales no iban con ellos. Comenzó a haber rumores nada agradables (no sé qué rumores serían, podían ir desde preparar golpes de estado hasta desayunar bebés, supongo) y en seguida se promulgaron leyes para prohibir las sociedades secretas. Hubo redadas y muchos miembros terminaron con su culo entre rejas, pero no Weishaupt, que consiguió huir del país, abandonando el barco cuan rata cobardica.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.