Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Esta semana habéis decidido que cojamos nuestro equipaje de mochileros y nos demos a la aventura para investigar las diferentes y curiosas tradiciones que pueblan este nuestro globo terráqueo. Tradiciones hay casi tantas como culos y opiniones y algunas son divertidas, curiosas o directamente perturbadoras, pero no temáis porque en este artículo he intentado traeros un poco de todo. Me gusta la variedad y espero que a vosotros también. Así que agarrad vuestro macuto porque nos vamos a la caza de las tradiciones más peculiares del planeta.

-Cortarse los dedos cuando muere alguien

En Indonesia, la tribu de los Dani celebra un ritual llamado Ikipalin que consiste en cortarse un dedo cada vez que fallece un familiar, aunque ahora (gracias a Dios), está cayendo en desuso. Este ritual, seguido sobre todo por las mujeres de la tribu ayuda a aplacar los espíritus de los muertos así como a expresar el dolor por la pérdida del ser querido. No es por juzgar costumbres ajenas, pero si el fantasma del abuelo necesita que tenga un muñón donde antes tenía un dedo para estar más tranquilo en el otro barrio, pues le pueden ir dando por su fantasmal culo.

De todas formas no temáis, pues no se cortan el dedo entero, solo la parte superior, para no ser tullidos completos en la jungla, supongo. El proceso consiste en atar un hilo para cortar la circulación, amputar con una piedra afilada y luego cauterizar. A pesar de que el ritual es costumbre entre las ancianas, algunas madres, por lo visto, se dedican a arrancarles los dedos a sus hijos infantes a mordiscos. Premio madres del año.

Espero que el fantasma del abuelo, al menos, esté contento.

-Buffet libre para monos

Pasamos de una costumbre un poco desagradable a una cuanto menos curiosa. Esta celebración es un gran buffet libre para los macacos que viven en la provincia de Lopburi en Tailandia. Los habitantes del lugar creen que hacer esta celebración en honor de los monos trae buena suerte, así que les preparan todo un banquete a base de frutas de todo tipo. La fiesta comienza con bailarines disfrazados de monos danzando. Cuando los macacos hacen por fin acto de presencia, la gente retira las sábanas que cubren los manjares, revelando mesas y pirámides llenas de fruta.

El origen de este festival milenario está en la historia de Rama, el príncipe de origen divino, y su epopeya para recuperar a su mujer Sita de las manos de un demonio. El rey mono Hanuman ayudó a Rama a recuperar a su esposa y desde entonces se cree que este animal trae suerte y prosperidad.

Bueno, desde luego es una tradición mucho más divertida y amable que arrancarle a tu hijo los dedos a mordiscos.

-El Colacho

Hablo por fin de una costumbre patria española. El Colacho, celebrado cada año en Castrillo de Murcia (Burgos), es una costumbre de lo más curiosa que en otros países quizá sería percibida como potencial maltrato infantil, pero que aquí es alegre y vivaracha. Los protagonistas son los bebés nacidos en ese año y el susodicho Colacho, un hombre vestido de demonio que tiene que ser, por motivos más que obvios, el mejor saltador del pueblo.

¿Y en qué consiste para requerir de un acróbata renombrado (al menos a nivel local)? Pues mirad, los bebés se ponen en fila en el suelo en grupos, como si fuesen los obstáculos en una maratón de salto de valla. Después el Colacho se dedica a saltar sobre ellos, pero no os preocupéis, que entre lote y lote de bebés hay espacio suficiente para que no se lleve a ninguno por delante. Después de estas particulares acrobacias, el Obispo de Burgos pasa por ahí y los va bendiciendo.

La idea de la celebración es una especie de bautismo alternativo que borraría el pecado original de los bebés y además los protegería del mal. Esto creó controversia en su momento con algunos mandos de la Iglesia (que claramente no entienden que son sus costumbres y hay que respetarlas), pues no querían que la gente se tomara esto como un bautizo per sé.

-Azotamiento de culos

Esta tradición de risueño nombre, propia de la República Checa y Eslovaquia, es la pesadilla de cualquier feminista y/o ministra de Igualdad. Os presento la bonita costumbre del azotamiento de culos femeninos. Todos los lunes de Pascua, conocidos allí como Lunes Rojos, los hombres lanzan agua y azotan ligeramente los culos de sus conciudadanas femeninas. Pero ojo, no os hagáis ideas raras, no es que vayan azotando gratuitamente a gente por la calle (por lo que he podido entender), solo a sus familiares.

Normalmente en grupos, los hombres van a visitar a sus familiares para azotarlas jovialmente con unos látigos especiales hechos a mano que pueden medir entre 50 cm y dos metros. No son látigos de siete colas, desde luego, y por lo visto no duelen, aunque me siento un tanto escéptica al respecto, lo que en realidad quiere decir que no me creo nada.

Antaño, cada mujer añadía un lacito al látigo para que se supiese cuantas mujeres en concreto había latigado ese señor, pero ahora ya no y supongo que esto habrá hecho que bajen las apuestas, porque me juego el cuello a que la gente hacía apuestas sobre ello.

No olvidemos que estos son países eslavos y el drinking, o sea, el bebercio, es el pan nuestro de cada día. Así que lo ideal es que si eres una mujer checa, seas de las primeras azotadas, cuando todavía han bebido poco y no se les puede ir la mano. Si se les va, no temas, en algunas regiones el martes las mujeres toman su venganza y son las encargas de ir a azotar a diestro y siniestro.

El vigesimotercer latigazo ya no resulta tan divertido como el primero

-La dolorosa iniciación de la tribu Satere Mawe

En el Amazonas brasileño, oculta del resto del mundo por decisión propia, se encuentra la tribu de los Satere Mawe y, tal y como imaginaréis, este aislamiento ha contribuido a que muchas de sus tradiciones ancestrales se conserven en estado puro, por suerte o por desgracia para los afectados. Aquí, cuando eres mayor de edad, te montas una fiesta o tu tío te lleva de putas, lo que toque según tu entorno familiar, pero los Satere Mawe tienen costumbres muy diferentes.

Cuando el joven varón saterano alcanza la avanzada edad de trece años (prácticamente tiene ya medio pie en la tumba) tiene que mostrar su valía mediante esta tradición tan peculiar y jocosa. ¿En qué consiste? Nada importante, solo tienen que bailar durante diez minutos con unos guantes llenos de hormigas bala puestos. Lo normal, totalmente inofensivo.

Para llevar a cabo el ritual, los jóvenes tienen que adentrarse en la jungla para recolectar las hormigas bala más cabreadas que pillen. Si no están cabreadas, no vale. En la aldea, el jefe las droga el tiempo suficiente para coserlas en unos guantes con los aguijones hacia dentro. Cuando despiertan, los jóvenes se ponen los guantes y tienen que bailar durante diez minutos con ellos… diecinueve veces.

Y a todo esto, ¿sabéis por qué se llaman hormigas bala? Pues porque su picotazo duele tanto como un balazo. Ahí lo dejo.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.