4 MUERTES ABSURDAS QUE TE HARÁN PREGUNTARTE: ¿POR QUÉ?

Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. ¡Por fin hemos vuelto! ¿Ha pasado un mes? ¿Mes y pico? No sé si me habéis echado de menos, pero por fin he vuelto con más artículos dispuestos a proporcionaros la información que otros no tocan, siempre de manera terriblemente divertida.

Esta semana habéis elegido un tema MARAVILLOSO, así, en mayúsculas, porque el tema lo vale. ¿Y cuál es? ¡Pues muertes absurdas! Así que toca darnos un paseíto por los Premios Darwin.

¿Y qué son los Premios Darwin?, os preguntaréis. Los Premios Darwin son un galardón que se otorga cada año a aquellos que se retiran de nuestra piscina genética en pos de la mejora de la especie. Es decir, a aquellos que sufren muertes absurdas por su propia culpa o negligencia.

Pero dejémonos de cháchara y vayamos al jugo de la carne. ¡He aquí algunas de las muertes más absurdas habidas y por haber!

Asesinado al intentar evangelizar a una tribu que NO quiere ser evangelizada

Empezamos con el ganador del Premio Darwin de 2018 porque junta dos de mis cosas favoritas en el mundo: gente muriéndose por motivos estúpidos y la siempre sana lección de no ayudar a los demás (o lo que tú crees que es ayudar, en este caso).

John Allen Chau era un joven misionero y autodefinido explorador al que le gustaba repartir paz y amor por el mundo, supongo. Eso o quizá le gustaba posturear más que a nadie en el Instagram (yo es que ya no me fio, que de todo hay en la viña del Señor). El  caso es que después de multitud de viajes a multitud de partes decidió que tenía que evangelizar donde nadie había evangelizado antes: una tribu del Andamán que lleva, literalmente, 60.000 años sin contacto con el exterior. Esto ya nos da a entender que probablemente querían que les dejaran solitos, pero es que además Chau era un poco irresponsable porque esta gente no tenía desarrolladas las defensas ni contra el más triste resfriado occidental, así que un estornudo suyo podía haberse cargado una civilización milenaria.

Después de sobornar (acto ilegal, para aquellos que no sean muy duchos en leyes) a seis pescadores para que lo soltaran en una canoa cerca de la isla, Chau llegó y fue atacado con flechas nada más poner pies en tierra. Esto no le detuvo porque “las almas de esta gente estaban en peligro”, no como sus cuerpos potencialmente infectables por la gripe, a esos que les den. Para mostrarles su actitud amistosa, les llevó como regalos un balón de fútbol y unas tijeras, que en absoluto parecen un arma y pueden transmitir un mensaje equivocado. Los miembros de la tribu le echaron el lazo al cuello y se lo llevaron a rastras, para sorpresa de nadie excepto quizá del iluso Chau.

El caso es que, ajenos a la amenaza bacteriológica que acababa de caerles entre manos, algunos lugareños le trataban bien y otros, pues no. Chau no se lo explicaba. “He sido muy amable con ellos. ¿Por qué están tan enfadados y son agresivos (conmigo)?” escribió en una carta, ajeno al hecho de que unas personas que han vivido 60.000 años aisladas igual no tienen el mismo concepto de amabilidad que él. Una tribu que, todo sea dicho de paso, no tenía muy buena opinión de los forasteros después de que en 1800 unos ingleses intentasen masacrarlos.

Pues total, que al final le mataron y le enterraron en la arena. Su cuerpo no ha sido recuperado y como en una carta pidió que no se culpara a esas gentes si lo mataban, pues no se les culpa. También cabe decir que él mismo se lo busco, así que, como dice mi abuela: “quien por su gusto va a la guerra, aunque le maten no hay pena” o algo así.

Hombre decide ascender el Monte Fuji ligerito de ropa (y retransmitirlo al mundo)

El Monte Fuji es la montaña más alta de todo Japón y, solo con echarle una miradita rápida, se puede deducir que hace frío. Este monte volcánico tiene 3776 metros de altitud  y su cumbre está nevada prácticamente a lo largo de todo el año. Incluso en las épocas más amables para el montañismo como el verano, es considerado una ruta difícil. Fuera de temporada, las condiciones son horribles y hace falta estar muy, pero que muy preparado para el ascenso.

Tedzu era un crack de las redes, pero no del montañismo. Un buen día de octubre decidió que iba a llegar a la cima del Fuji con tan solo ropa de andar por la calle y un par de palos… ¡y lo iba a retransmitir todo por streaming! Esto era, claramente, un plan a prueba de bombas y un pase seguro a su fama internetera así que, ¿qué podía salir mal?

Tedzu, un hombre de 47 añazos, abrió un stream en la web  japonesa NicoNico llamado “¡Vayamos al nevado Monte Fuji! Como quien va a comprar pan a la tienda de la esquina, vaya. El hombre comenzó el ascenso feliz y jovialmente, primero andando por los caminos de ceniza, que pronto se convirtieron en caminos helados, mientras la gente observaba todo cómodamente desde su casa, probablemente envuelta en mantas y comiendo mochis. Conforme la nieve iba ganando en altura y ya no eran “cuatro copitos de na’”, las quejas de Tedzu iban en aumento, pero su ánimo de continuar no disminuía. En ningún momento se planteó que aquello era mala idea y que igual él también podría estar disfrutando de unos buenos mochis en casa.

No sé cuántos de aquí habéis estado en situaciones de frío extremo, pero seguro que todos sabéis qué es lo que pasa cuando no vas equipado para resistir dicho frío: las manos y pies comienzan a congelarse y dejas de sentirlos. El pobre Tedzu apenas podía sentir los dedos de las manos pero insistía en que debía continuar operando su teléfono, por el bien de su audiencia (a la que seguramente le importaba un comino). A todo esto, nuestro héroe había llegado un punto en el que el camino se ha vuelto PELIGROSAMENTE estrecho y ya no hay medidas de protección.

“Oh, este sitio es resbaladizo y se está volviendo peligroso. Estoy intentando andar a través de las rocas, sí, rocas. Es una pendiente inclinada…” narraba a sus más que atónitos televidentes.

“Tengo las manos entumencidas… pero tengo que manejar el teléfono. Ojalá hubiese traído cojines térmicos” se lamentó, justo antes de decir: “Espera, ¡creo que estoy resbalando!”

Y entonces, de la forma más anticlimática posible, se cayó rodando por la pendiente y murió, eso sí, sin dejar de hacer streaming en ningún momento, que es lo importante. Sus espectadores avisaron entonces a las autoridades para que recuperasen su cadáver, porque encontrarse muertos yendo a pasear al monte es de lo más desagradable.

Dos hombres son arrollados al pelear después de tener un accidente de tráfico

Aunque parezca que no, los olacos comparten ciertos aspectos de su carácter con los rusos y uno de ellos parece ser su más profundo desprecio por la autoconservación. Al menos ese es el caso de estos dos polacos que, tras colisionar sus coches cerca de Stary Krzew, en vez de irse al arcén e intercambiar seguros como personas civilizadas, se pusieron a gritar e insultarse.

Como buenos eslavos que eran, la discusión fue aumentando de intensidad y pronto no bastaba con llamar kurwa al otro desgraciado. Esto había que arreglarlo como dos hombres hechos y derechos: a puñetazo limpio. Los dos conductores, henchidos de rabia y nada deseosos de tener que cargar con los desperfectos de ambos coches, se liaron a palos al lado de los vehículos siniestrados. Pero ya sabéis cómo son las luchas, que te metes en ellas y una cosa lleva a la otra y terminas en el carril de al lado por el cual los coches circulan a toda velocidad. Los dos hombres murieron al ser arrollados por un camión que nada tenía que ver en el asunto.

Imaginaos el disgusto del pobre camionero que ni pinchaba ni cortaba en todo aquello.

Hombre de Florida muere tras ganar concurso de comer cucarachas

Y sí, este va por todos esos escépticos que se niegan a votar “cosas que pasan en Florida” en las encuestas semanales. Para que veáis lo que os perdéis.

Florida, el lugar más maravilloso de todo EEUU. Fue allí donde en 2012, un hombre de 32 años se embarcó en una gesta sin parangón. Dicha hazaña consistía en comer más cucarachas y otros insectos desagradables que otros veintitantos valientes. Todos ellos competían por el gran premio, llevarse a casa una pitón de 850$ de valor. Señores, yo aquí solo veo banderas rojas por todas partes. Hombres hechos y derechos comiendo cucarachas para llevarse a casa a un bicho que podría engullirlos mientras duermen… pero ¡eh! ¿Quién soy yo para juzgar como quieren morir?

Archbold resultó ganador después de engullir más bichejos que ninguno y el resto de participantes le describieron como “el centro de la fiesta”. Pero poco después de que terminara este concurso para mentes privilegiadas, Archbold empezó a vomitar cuan aspersor defectuoso del Ikea y tuvo que llamar al número de emergencias. Cayó redondo fuera de la tienda y una ambulancia lo llevó al hospital donde determinaron que había muerto.

En las noticias no dijeron la causa de la muerte pero, llamadme atrevida, creo que fue por comer cucarachas.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.