Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Ah, por fin, por fin ha salido “Cosas que pasan en Florida” y es que, perdonad mi entusiasmo, pero no sabéis lo que os perdéis desconociendo las maravillas que este estado de EEUU brinda a sus habitantes y turistas. En Florida pasan cosas raras, quizá porque está habitado por gente que está un poco más para allá que para acá. Sea cual sea la razón, el titular “Florida man…” seguido de las más peculiares acciones, se ha convertido en todo un meme internetístico que, por desgracia, no ha llegado a los países de habla hispana. ¡Pero no temáis, porque pienso arreglar eso! Sin más dilación, veamos algunos sucesos curiosos que pasan en esta maravillosa tierra de piruleta y prosperidad.

Hombre de Florida es arrestado por lanzar un caimán a través de un escaparate de Wendy’s

Bueno, si algo tenéis que aprender de Florida es que en muchas de sus noticias aparecen caimanes. Los caimanes y los altercados con susodichos reptiles se han vuelto tan comunes que yo creo que deberían cambiar la bandera del Estado por una con este bonito animal. Lo peor de todo es que ni siquiera es culpa de los pobres bichejos, que se pasan el día tranquilamente, haciendo sus cosas de caimanes, sino de esos pesados humanos que no dejan de molestarles o, en este caso, querer usarles como armas arrojadizas.

Este fue el caso de Joshua James, de 24 años, que en octubre de 2015 decidió que, por alguna misteriosa razón que escapa a mi conocimiento, era una idea genial lanzar un caimán a través de la ventanilla de un drive-thru (la mítica ventanilla que tienen los establecimientos de comida rápida para pedir desde el coche en EEUU) de Wendy’s. Por lo visto, el amigo Joshua hizo su pedido y, cuando la pobre dependienta le pasó la bebida, este cogió el caimán que llevaba en su asiento trasero y se lo lanzó a través de la ventanilla.

Pero, un momento Sheila, pensaréis. ¿Qué es eso de que cogió el caimán que llevaba en su asiento trasero? ¿Qué cojones hacía con un reptil de gran tamaño en su puto coche, conduciendo por la ciudad como si nada? A esto os responderé dos cosas. La primera es que esto es Florida y estas cosas pasan. La segunda es que James tenía un bicho así porque lo había recogido en el arcén de una carretera.

Los padres de Joshua James le describieron como un bromista empedernido y esto, por supuesto, era una de sus bromas. Seguramente son el mismo tipo de padres que defenderían a su hijo aunque le pillasen estrangulando gatitos.

Joshua James fue detenido por asalto con arma letal (el caimán es aquí ese arma letal) sin intención de matar y fue condenado a mantenerse alejado de todos los restaurantes de la cadena Wendy’s, poseer ningún tipo de arma (caimanes incluidos), someterse a un examen de salud mental y limitar su contacto con todo tipo de animales excepto el perro de su madre. Y sí, esto es real.

Boyd Corbin, más conocido por asaltar a una drag-queen con una antorcha tiki, se presenta a alcalde

Tanto en España como en Sudamérica tenemos nuestra buena e insana ración de políticos peculiares y de pasados dudosos, la mayoría de los cuales nos gustaría esconder en un sótano bajo siete candados. No obstante, el candidato de 2016 para alcalde de Wilton Manors, Boyd Corbin, se lleva un poco la palma.

En 2012, Boyd Corbin decidió atacar a una pobre drag-queen que no tenía la culpa de nada (quizá de ser demasiado fabulosa, pero eso no lo sabemos). Los hechos sucedieron en un bar gay de la localidad Wilton Manors. Boyd llegó vestido de miembro del KKK, el Ku Klux Klan, según él para reírse de todos esos prejuiciosos antigays. También llevaba una antorcha tiki encendida, supongo que con la intención de emular las hogueras que encendían los miembros del Klan. Llamadme loca, pero creo que entrar en un local cerrado con una antorcha encendida es una mala idea y lo mismo pensó Michael Walters, que personificaba a Dame Edna Everage. Ya no es cuestión de que puedan saltar todas las alarmas antiincendios, los aspersores y demás, es que en el peor de los casos, todo el puñetero edificio puede terminar convertido en un puñado de cenizas.

Boyd Corbin no se tomó demasiado a buenas que nadie se metiese con su antorcha, tal vez porque con ella intentaba sobrecompensar otras carencias, y se enzarzó en una pelea con Walters a antorchazo limpio que terminó con pelucas volando y tobillos torcidos. Corbin no pensó que podía haber pasado algo malo hasta que días después la policía fue a buscarle. Según él todo sucedió porque a la gente no le gustaba su disfraz (un disfraz de gente que mataba gays y negros en una fiesta GAY). Corbin fue absuelto porque una testigo declaró que había sido él el agredido, pero al final era un asunto de la palabra de uno contra la de otro.

En cualquier caso imaginaos el espectáculo. Una drag-queen y un tipo vestido del KKK, en un escenario, rodeados de decoración de Halloween y gente disfrazada, con una antorcha que puede o no haber sido usada como arma. Peculiar, como poco. Ah, y si os preguntáis si Boyd Corbin salió elegido como alcalde, la respuesta es no.

Hombre asalta a vagabundo para comerse su cara

Este caso saltó a las noticias hace unos años por lo macabro y grotesco del asunto y a muchos probablemente incluso os suene.

En mayo de 2012, Rudy Eugene atacó a un sintecho llamado Ronald Poppo. ¿Y para qué? ¿Acaso quería robarle los cartones o la calderilla? Pues no, quería comerse su cara. Al principio se especuló muy mucho sobre el hecho de que Rudy iba hasta las cejas de sales de baño, no las de echar en la bañera, la droga. Esto habría hecho que se le fuese la cabeza y se metiese en el papel de actor secundario de The Walking Dead, o yo qué sé. Pero la realidad es que cuando le hicieron los test de narcóticos lo único que salió en su sangre fue marihuana, la lechuga del diablo, que dicen los estadounidenses.

Supuestamente Rudy acusó a Poppo de haberle robado su Biblia, pero… mehhhh algo me dice que no iban por ahí los tiros (o mordiscos, en este caso). Rudy se había desnudado previamente y estaba paseando por la calle como Dios le trajo al mundo excepto por sus zapatos y la ya mencionada Biblia. En el vídeo de 18 minutos que recoge los sucesos, se puede ver cómo Rudy se abalanza sobre Poppo, le arranca los pantalones y comienza a comerse su cara. Todo muy grotesco.

Cuando la policía llegó, avisó a Rudy de que dejase de atacar al pobre Poppo. Es curioso que para una vez que tendrían que haber disparado en el acto (¡estamos hablando de que un hombre le está comiendo la cara a otro!), no lo hacen y se dedican a advertir. Rudy pasó de su culo, gruñó cuan fiera al viento y siguió alimentándose con la cara del indigente. Cuando por fin se decidieron a disparar, no bastó un solo tiro para hacer que Rudy desistiese de sus deseos caníbales y le tuvieron que endosar otras cuatro dosis de plomo. El pobre Poppo quedó hecho unos zorros, con una pérdida del 80% de la superficie de su cara y de su ojo izquierdo. Gracias a donaciones, se pudo costear la reconstrucción de su cara. Recordemos que esto es EEUU, así que supongo que si no hubiese habido donaciones le habrían dejado ir sin cara por la vida. También se le permitió quedarse viviendo de forma indefinida en las instalaciones médicas por eso de que en su estado, difícilmente podría haber seguido viviendo en las calles. A día de hoy Poppo es feliz y está aprendiendo a tocar la guitarra.

Bien está lo que bien acaba… Supongo.

Hombre de Florida llama al 911 porque no le dejaban entrar a un local de striptease con su gato

A todos nos ha pasado. Salimos del trabajo hasta las narices de estar aguantando las chorradas de nuestro jefe en la oficina y lo único que queremos es relajarnos. Así que cogemos a nuestro gato, el único ser vivo que nos aguanta, y nos disponemos a pasar una tranquila tarde-noche en nuestro club de striptease más cercano. Pero oh, los planetas se han alineado en nuestra contra y los dueños no quieren dejar pasar a nuestro felino amigo. ¿Qué hacer ante esta clara situación de discriminación?

¡Llamar al teléfono de emergencias, por supuesto!

Esto fue lo que hizo Everett Lages, de 47 años, cuando los dueños de un local de strip le denegaron la entrada al club, a él y al gato. Después de avisarle dos veces de que se largara, Lages decidió que aquello era una emergencia y llamó al 911, que vendría a ser como nuestro 112 ( o el número que usen en tu localidad como teléfono para cosas graves, como por ejemplo gente muriéndose). Los policías enseguida se dieron cuenta de que Everett estaba algo intoxicadillo y decidieron llamar a un taxi para que se lo llevase de vuelta a su casa, pero el hombre no se sentía muy cooperativo. Se puso a gritar como un energúmeno que los dueños habían cometido un crimen al no dejarle pasar con el gatito y continuó llamando al 911 una y otra vez, incluso con la pasma delante. Espero que no hubiese ninguna abuelita muriéndose de un infarto sin poder ser atendida de mientras, pero no puedo corroborarlo. Quizá por culpa de este señor muriesen varias abuelitas incluso.

Al final, Everett Lages fue arrestado por la fuerza y acusado de mal uso del 911, intoxicación pública, traspaso y resistirse a un arresto sin violencia. El gatito pasó a manos de control animal, donde doy por hecho que le encontrarán una mejor pero no más entusiasta familia.

Dueños de armas intentan repeler huracán disparándole

Ya, lo sé, suena a bulo, pero no lo es.

Aquí, por suerte, no tenemos que aguantar huracanes, pero ya sabéis que en algunas zonas de EEUU son el pan nuestro de cada día. Lo cual hace pensar que quizá ya tendrían que haber aprendido a construir casas que no se desplomen con un soplido, pero no soy arquitecta, así que no voy a opinar al respecto.

El caso es que en 2017, el huracán Irma tenía pensado atravesar Florida y los floridianos no pensaban dejarle andar como Paco por su casa sin enseñarle antes quién manda. En Facebook, esa red social que, por increíble que parezca, sigue existiendo, un par de hombres crearon un evento titulado “Disparar al huracán Irma” en el que además añadían “Demostrémosle a Irma que nosotros disparamos primero”. Bien, pues para el domingo, el evento tenía 54.000 asistentes. Uno de los creadores dijo que había sido bromi, pero al parecer los floridianos se lo tomaron como una llamada a las armas.

La cosa tomó tal cariz que las autoridades tuvieron que advertir de que POR FAVOR no disparasen al huracán, porque disparar a una masa de aire incontrolable, no suele ser buena idea.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.