Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Esta semana habéis decidido que hablemos de cosas de aliens y como ya sabéis que lo mío son cosas que se afincan en la realidad, os traigo un caso que tuvo en vilo a los militares de EEUU durante el año 1975: los avistamientos de la base militar de Loring. Así que id pillando vuestros gorritos de papel de plata y preparaos para ser abducidos.

Nos vamos a la época de la Guerra Fría, ya sabéis esa época en la que EEUU y la URSS estaban pegándose por ver quién nos condenaba antes a un invierno nuclear. La tensión estaba que se cortaba con un cuchillo para la mantequilla y nadie sabía si mañana se despertaría teniendo que refugiarse en su búnker de emergencia o directamente no se despertaría y pasaría a ser el extra de un videojuego de Fallout. El caso es que, en medio de toda esta tensión, la gente empezó a ver ovnis por todas partes y la Guerra Fría se  convirtió en una de las épocas con más avistamientos de objetos voladores no identificados de toda la historia.

Es en medio de esta histeria ufóloga donde tiene lugar nuestra historia. En 1975, en la base de las Fuerzas Aéreas de Loring, en Maine, EEUU, se produjeron una serie de avistamientos continuos durante varias noches. Pero la base de Loring no era un lugar cualquiera, era de primario interés, de un interés atómico, por así decirlo. Vamos, que tenían armas nucleares almacenadas allí y cualquier cosa que pudiese amenazar la base, fuese extraterrestre o rusa, pues era toda una movida.

Todo empezó el 27 de octubre cuando el personal de seguridad aéreo vio lo que en su momento describieron como “helicópteros no identificados sobrevolando la base”. La descripción que dieron de los hechos era la siguiente: estaban sobrevolando a baja altitud (unos 45 metros de altura, aunque otras fuentes dicen que fue a 90 metros) y emitían luces rojas y blancas. De mientras, desde la base localizaron una señal intrusa a unas 10 millas de la base. Se hicieron múltiples intentos de contactar con la nave, pero todos fueron infructuosos. Curiosamente (o no tan curiosamente, teniendo en cuenta que estamos en la Guerra Fría) parecía interesada en el lugar donde estaban almacenadas las armas nucleares.

El caso es que como el supuesto helicóptero no contestaba a ninguna señal que se le hacía, la base entró en alerta máxima. Pero tanto el intruso de la base como el que estaba a diez millas no hicieron nada excepto sobrevolar la zona y pirarse a Canadá cuando se aburrieron.

A la noche siguiente se repitieron los acontecimientos pero con ciertas variaciones. La nave ya no era descrita como un helicóptero sino que era alargada y con forma parecida a un balón de fútbol americano (un poco zepelinescas), de color rojo y naranja, sin luces y extremadamente silencioso. Tenían la longitud de unos cuatro coches puestos en fila, parecían sólidas y no tenían ni puertas ni ventanas, sin motores ni nada que se le pareciese, a la vista. Miembros de la seguridad aérea declararon que el objeto que estaba siendo avistado por las tropas de tierra no estaba siendo captado por los radares. Y se lio un poco parda. El día 29 se mandó un helicóptero de la Guardia Nacional como refuerzo y se permitió a las patrullas canadienses que cruzasen en caso de necesidad. Estos incidentes se repitieron hasta el 30 de octubre, cuando desaparecieron de forma tan misteriosa como habían aparecido.

Desde entonces, las declaraciones del personal de la base de por aquel entonces apuntan en todas las direcciones, algunas de ellas dudando muy seriamente de que aquello fuesen simplemente helicópteros. Michael Wallace, un veterano de la base y piloto de KC-135, cuenta que el personal fue informado de que había un objeto luminoso y silencioso flotando sobre Loring. Se movía de forma rápida, errática y poco convencional para un helicóptero, en líneas rectas y rápidas. Algo que no concuerda en absoluto con el tipo de comportamiento que podrían tener posibles naves espía soviéticas. La tecnología despertó las suficientes alarmas entre el personal de mayor graduación como para que la SAC (Strategic Air Command) fuese puesta sobre alerta. Al personal de a pie se le dijo que no hablasen de aquello con nadie más (especialmente con la prensa), que si veían algo similar solo hablasen con sus superiores. De facto, se iba a ofrecer una versión oficial que era “que helicópteros canadienses habían cruzado la frontera para acosar la base”, lo cual tiene cero sentido, ya que Canadá era parte de la alianza contra el bloque comunista y miembro fundador de la OTAN.

John E. Morkavich, decía lo siguiente en la web LoringRemembers (ahora caída, extracto traducido del texto posteado en thedrive.com), aludiendo que aquel no habría sido el primer incidente relacionado con ovnis en la base:

“Yo era un ayudante medico en el hospital del 72 al 75 y una noche, en otoño del 73 (que alguien me corrija si recuerda mejor las fechas) las sirenas de la base se apagaron y dijeron que  el grande iba a luchar a los jets y los bombarderos. Como seis de nosotros fuimos al techo en los barracones médicos y esperamos a lo que fuera que fuese a pasar. La base se volvió loca: claxons, sirenas y vehículos de la policía de seguridad acelerando alrededor de un montón de luces deslumbrantes. Sonaban un montón de motores de aviones.

Bueno, pues tres semanas después, estaba en el Club de Oficiales con el Dr. John P.Sheppard y un par de pilotos estaban sentados con nosotros. Hablamos de deportes y política y entonces el Dr. Sheppard les preguntó qué narices había pasado la otra noche. Los pilotos respondieron con la ambigua frase: ‘¿Tienes la necesidad de saberlo?’ Sheppard dijo que sí, así que escuché esta explicación; ambos pilotos estaban completamente serios.

‘Había un ovni que había aparecido en el radar de la nada y estaba flotando sobre East Loring, cerca del almacén de armas. La aeronave estaba luchando para interceptarlo, fue avistado visualmente y rastreado con el radar. Entonces el Teniente Coronel dijo: Esta maldita cosa estaba aquí un segundo y al siguiente se había ido, desaparecido… entonces el análisis del radar mostró que la cosa estaba tan lejos y a una altitud tan alta… -Déjame decirte esto. No hay NADA en ESTE PLANETA que pueda hacer lo que esa nave o ese maldito OVNI hizo…’

Entonces se pusieron de pie y se fueron de la mesa. Sheppard y yo nos quedamos asombrados y no volvimos a hablar de ello.”

En el libro de 1984 Clear Intent: The Government Coverup of the UFO Experience, aparece una entrevista que los autores hicieron a otro miembro de la base, Bernard Poulin, miembro de la Compañía Médica 112, cuya tarea fue rastrear e identificar a la misteriosa nave la noche de marras. A continuación un extracto de las declaraciones de Poulin en dicho libro, encontrado en la web thedrive.com:

“Bueno, fuimos enviados en la primera misión de búsqueda después de que el personal de tierra viese u oyese, si quieres llamarlo así, el ‘OVNI’. Así que nos pusimos en marcha y creo que estuvimos en el aire alrededor de 40 minutos buscando esta cosa, con la idea de que era una nave de tipo rotatorio. El personal de tierra nos indicó diferentes sitios de la base donde se la estaba viendo u oyendo. Todo este tiempo estábamos siendo monitorizados por el radar de la base (diseñado para localizar aeronaves) y en el radar no aparecía el objeto que estaba siendo reportado. El personal de tierra llamaba diciendo que el objeto estaba en tal sitio, pero el radar no lo localizaba.

En cualquier caso, anduvimos buscándolo y no vimos nada. Una y otra vez nos llamaban diciendo que estaba en una localización, íbamos allí, pero no podíamos verlo. Entonces apagábamos y esperábamos la siguiente llamada. Todo esto duró un par de noches.”

Después de los accidentes de Loring, sucesos parecidos se registraron en otras bases, como la de Montana o Fort Richie, en Maryland.

¿Así pues, eran helicópteros de países enemigos en medio de un conflicto universal o simplemente ovnis curiosos? Bueno, creo que hay que tener en cuenta ciertas cosas:

  • Los sucesos se dieron en varias bases a lo largo del país, no fueron focalizados en uno solo. Empezaron en Loring.
  • La descripción de las naves varía de un lugar a otro, pero en todos los casos se les asignan capacidades de maniobra extrañas y fuera de la tecnología de la época.
  • No podían ser captadas por los radares, pero sí fueron vistas por multitud de personas.
  • Parecían especialmente interesadas, en todos los casos, en los almacenes de armas de las bases, pero aparte de sobrevolarlos durante un rato, no hacían nada más.
  • Los informes oficiales los catalogan como helicópteros pero admiten que nunca pudieron llegar a identificarse.

Bueno, la cosa es misteriosa como poco. Ya sabéis que no soy muy fan de los ovnis, pero, las cosas como son, que en pleno EEUU aparecieran de la nada naves soviéticas en diferentes puntos del país sin ser interceptadas es muy difícil. Además, hay que tener en cuenta que los avistamientos fueron en bases militares, es decir, no fueron cosa de los medios o simplemente de histeria popular, sino que llegaron a provocar alertas de máxima categoría en donde sucedieron.

Yo estoy que no sé qué opinar, la verdad, pero me encantaría saber qué pensáis vosotros. ¿Aliens atraídos por el uranio? ¿Tecnologías soviéticas ultrasecretas? ¿Paranoia colectiva? ¡Os escucho!

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.