CHRIS BURDEN, EL HOMBRE QUE SE CRUCIFICÓ POR AMOR AL ARTE

Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Después de hablar sobre el misterio sin resolver del Niño en la Caja, elegisteis, por fin, el tema maldito que, por h o por b, nunca consigue ser publicado: arte raruno. ¿Y qué es el arte raruno? Pues básicamente arte que te hace quedarte como: ¿qué cojones es esto? ¡Leñe, para algunos puede que ni siquiera sea arte! Pero tranquilos, que aquí no vamos a hablar de obras abstractas como punto negro sobre fondo blanco, sino sobre obras que, como mínimo, no os dejarán indiferentes. Y qué mejor forma de empezar que con Chris Burden, quien sin duda, lo que no dejaba era indiferente.

Chris Burden, nacido el 1946 en Boston, Massachusetts (EEUU) fue un artista de performance que destacó por el carácter violento, chocante y difícil de digerir de sus obras. ¿Pero qué es un artista de performance en comparación con, yo qué sé, un artista normal? Bueno, el arte performance no consiste en una obra tangible como un cuadro o una estatua, sino que es una especie de “actuación” destinada a evocar sentimientos en los que la presencian, ya sean de tristeza, de emoción o de, como era el caso de las performances de Burden, puro horror. ¿Y qué tipo de acto puede causar este terror en el público? Pues dejad que os lo explique, no sin antes dar un breve paseo por su vida.

No es que se sepa mucho de la infancia de Chris Burden, pero sí que tenemos constancia de un suceso que, probablemente, marcó su futuro artístico. Con tan solo doce añitos, Chris tuvo un accidente con una scooter. Qué pasó exactamente no lo sabemos, igual lo atropelló o igual no, pero el caso es que para recuperarse necesitó operarse un pie de forma urgente. Sin anestesia. Sí, tal cual lo leéis, le abrieron y regurgitaron un pie sin una sola gotita de anestésico, ni local, ni general, ni pollas en vinagreta. Durante esta ordalía, Chris desarrolló dos cosas. La primera fue una gran tolerancia al dolor. La segunda, durante su convalecencia y recuperación, fue una gran afición por el arte y la fotografía.

Ya en la universidad, Chris se graduó en Artes Visuales, Físicas y Arquitectura (una carrera de lo más completa), pero pronto se dio cuenta de que ser arquitecto era un peñazo en comparación con, por ejemplo, hacer que te peguen un tiro. Pero ya llegaremos a eso.

Antes hablemos de una de sus primeras obras. Chris empezó como un artista más del montón, haciendo esculturas que probablemente pasaron sin pena ni gloria, hasta que se hartó de eso y dijo, “esto no me llena, tengo que llamar MÁS la atención”. En su primera performance, llamada Five Day Locker Piece (algo así como Cinco días en una taquilla), Chris se encerró durante cinco días en una de las míticas taquillas de instituto norteamericano. Durante este tiempo, bebía agua de un tanque situado en la taquilla superior y meaba en un tanque situado en la taquilla inferior. Una situación digna de los mejores pisos-zulo de Madrid centro.

Y ahora vayamos a eso que hemos comentado sobre lo emocionante que es hacer que te disparen. Una de las obras más famosas de Chris Burden es Shoot (Disparoen inglés, ¿original, eh?). En esta minipelícula, Chris es disparado en un brazo por uno de sus amigos, a quince pies de distancia y con un rifle del calibre .22. En el vídeo se puede ver cómo da un pequeño respingo y después se mira el brazo como diciendo “es solo un rasguño”. Todo esto para lanzar un mensaje sobre la guerra de Vietnam o algo así.

En su obra Dissappearing, también de 1971,Chris decidió desaparecer (está claro que los títulos que elegía no eran fuente de originalidad suprema, pero eh, al menos te daban lo que prometían). Durante tres días se fue por ahí, cuan víctima de secuestro violento, sin avisar a padres o amigos. Leñe, por no avisar, no avisó ni a su mujer, que se debió pasar todo ese tiempo pensando si su marido habría sido asesinado o simplemente se había ido a por tabaco.

En Deadman (Hombre muerto), Chris se tumbó en la calle, cubierto con una tela de lienzo y rodeado de bengalas hasta que a la peña que pasaba por allí les dio por pensar “uy, que este tipo quizá está fiambre” y llamaron a la policía. La policía (que como bien es sabido es incapaz de apreciar el arte) detuvo a Burden, supongo que por alterar el orden público o cualquier tontería semejante.

En 1972, llevó a cabo TV Hijack(Secuestro Televisivo). Chris había sido invitado a realizar una performance en directo y ser entrevistado por Phyllis Lutjeans, una supuesta amiga suya. Y digo supuesta, porque la performance consistió en, sin comerlo ni beberlo, ponerle un cuchillo en el cuello a la pobre muchacha y decir alto y claro que, si la cadena paraba de retransmitir el directo la trinchaba como si fuese un pavo el Día de Acción de Gracias. Después exigió que le diesen la grabación, la cual destruyó. Posteriormente, Phyllis dijo que sabía que todo aquello era una actuación (por instinto, no porque Chris la hubiese avisado) y que en ningún momento se sintió amenaza. Si yo fuese ella, en el mismo momento en que Chris hubiese guardado el cuchillo, le habría metido un cabezazo que le habría reventado los dientes. Pero, en fin, supongo que para gustos los colores y las amistades.

En 1974, ejecutó una de sus obras más polémicas y a la vez más famosas Trans-Fixed. Trans-Fixed consistió en, básicamente, convertirse en un Jesucristo moderno crucificándose sobre un Volkswagen. La imagen es muy famosa y, tal vez, hayáis tenido la desgracia de verla anteriormente. Efectivamente, no es que esté solo posando, sino que tiene las manos clavadas al vehículo. Lo mejor de todo es que fue su mujer quien le crucificó, probablemente encantada de poder desquitarse de esos tres días en los que desapareció.

En 1976 nos trajo una pieza que puso en peligro las vidas de muchas personas, lo cual evidentemente la hace digna de renombre. En Do you believe in televisión? (¿Crees en la televisión?), Chris llevó a un grupo de inocentes participantes al tercer piso de un edificio y les dio monitores para que viesen lo que estaba pasando en la planta baja. Y luego le prendió fuego a la planta baja. No se tiene muy claro si los monitores mostraban lo que pasaba en realidad o era una grabación, pero creemos que no murió nadie.

¿Y qué pensaba la gente de todo esto? Pues bueno, había de todo. Muchos le consideraban un genio e incluso le ofrecieron un puesto de profesor de universidad a los 30 años. Otros creen que estaba como una puta cabra. Esta opinión creció exponencialmente conforme las performances de Burden se iban volviendo más y más… excéntricas, digamos.

Hasta que un día se aburrió de todo esto y decidió volver a las esculturas e incluso meterse en el ámbito arquitectónico. Y, qué queréis que os diga, aunque no sean tan “controvertidas” diría que sus edificios y esculturas no tienen ningún desperdicio. Urban Light, por ejemplo, es una colección de 202 farolas antiguas de diferentes épocas de Los Ángeles.  Light of reason, situada en la Universidad de Brandeis, consiste en 24 farolas de estilo victoriano que alumbran la salida del museo del campus. Metropolis II es una obra kinética en perpétuo movimiento y representa el no parar de las ciudades modernas.

Chris Burden falleció en 2015, a los 69 años de edad y, por increíble que parezca, la causa fue un melanoma y no las consecuencias de una vida dedicada al arte más bizarro.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.

¿Te has quedado con ganas de más? ¿Por qué no pruebas con alguno de estos artículos?

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