Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. La semana pasada hablamos de casas encantadas muy malrolleras y esta semana habéis decidido que queréis seguir con el tema, solo que en versión hoteles. ¿Pero no son hoteles y casas lo mismo acaso? Pues, evidentemente, la respuesta es no. ¿Cómo van a ser lo mismo? La mayoría de hoteles que llevan un tiempo en funcionamiento han sido testigos de miles y miles de historias, muchas de ellas probablemente truculentas, mientras que las casas están más limitadas en ese aspecto. Así que sí, cosas diferentes. Pero dejémonos de tontunas. Coged las maletas y vuestro pasaporte porque nos vamos a pasar la noche en hoteles encantados, malditos o ambas cosas a la vez.

-Hotel Cecil

Empezamos por todo un clásico. El hotel Cecil se ha hecho famoso en los últimos tiempos debido al documental de Netflix sobre la muerte de Elisa Lam y la grotesca aparición de su cadáver en uno de los tanques de agua del edificio. Lo cierto es que el Hotel Cecil lleva maldito mucho tiempo, lo que pasa es que ahora se ha vuelto mainstream, popular que diríamos en castellano, pero ya desde su apertura en 1927 el edificio ha sido lugar de muchas muertes. Siendo realistas, es normal que en un hotel se muera alguien de vez en cuando, aunque sea por pura estadística, pero lo del Cecil está a otro nivel. Al menos dieciséis personas han muerto en él, entre otras cosas.

El Cecil, situado en Los Ángeles abrió sus puertas enfocándose en atraer turistas y gente de negocios, pero después de la Segunda Guerra Mundial, la gente se fue agobiando y alejando del centro de LA, porque había mucha gentuza y tal. La zona se volvió como el antiguo oeste, solo que al lado de Hollywood. Debido a la demolición de hoteles más baratos, mucha gente (de ese tipo de personas que no querrías tener de vecinas) acabó desplazándose a casuchas al lado del Cecil, lo cual contribuyó al aumento de criminalidad en la zona. Pero las muertes que se han producido dentro del Cecil no son actos criminales en su mayoría, sino suicidios.

  • Su primera víctima, en 1927, fue un tal Percy Ormond Cook que se voló la tapa de los sesos de un escopetazo después de reñir con su esposa e hijo.
  • En 1931, W.K. Norton apareció muerto en su habituación después de haberse tomado veneno en cápsulas como si se tratase de ibuprofeno.
  • Un año después, en 1932, una de las empleadas del hotel apareció muerta, también con un disparo de escopeta en la cabeza, pero esta vez no había una nota de suicidio ni nada que indicase que había muerto por voluntad propia.
  • En 1934, el exsargento Louis D. Borden se suicidó en su habitación cortándose la garganta con una cuchilla.
  • En 1937, Grace Margo cayó por la ventana de su habitación y se estampó contra el suelo después de que su cuerpo se enredase en los cables de los postes de teléfono. No se sabe si saltó por voluntad propia o alguien la empujó.
  • Roy Thompson sufrió un destino similar a Grace en 1938. Este bombero del cuerpo de marines saltó desde el tejado del hospital después de llevar semanas alojado en el hotel.
  • En 1939, el militar Erwin Neblett apareció muerto en su habitación después de haber tomado veneno.
  • En 1940, la profesora Dorothy Seger mandó una nota a sus familiares diciendo que se iba a suicidar. Después lo hizo, con veneno.
  • En 1944, Dorothy Purcell estaba en el Cecil con su novio cuando de repente se puso de parto. Purcell no sabía que estaba embarazada y dio a luz en el baño, sin decirle nada a su novio porque “no quería despertarle”. Purcell pensó que el bebé estaba muerto y lo arrojó por la ventana al tejado del edificio contiguo. Lo típico, das a luz a un bebé que no sabías que estabas gestando y lo tiras por la ventana para no despertar a tu novio. A todos nos ha pasado esto en algún momento de nuestra vida.
  • En 1947, Robert Smith saltó desde el séptimo piso del Cecil. Siete años después Helen Gurnee hizo exactamente lo mismo.

En fin, no sé si soy la única que aquí ve una serie de coincidencias demasiado coincidentes de gente queriendo morirse (o no; muchos de ellos no se sabe si fueron asesinados) y muriendo de formas muy similares (veneno, saltos y escopetazos). En el archiconocido caso de Elisa Lam se la ve escondiéndose en un ascensor y mirando fuera para ver si la persigue alguien. Hay quien dice que parece como si estuviese jugando al pilla pilla con algún empleado. Su cuerpo fue encontrado tiempo después en uno de los depósitos de agua del tejado, sin que se haya descubierto cómo llegó allí o si entró en el tanque por voluntad propia.

Aunque en el hotel Cecil no se ha registrado la presencia de ningún espíritu, todas estas muertes y suicidios resultan la mar de sospechosos. ¿Atrae el hotel a gente que quiere morir? ¿Hace que sus huéspedes se planteen que quizá saltar por la ventana o pegarse un escopetazo es buena idea? ¿O simplemente es una casualidad? Lo dejo a vuestro criterio.

-Mermaid Inn

Después de visitar Hotel Cecil, un hotel en el que no se han visto fantasmas pero es indudablemente turbio, nos vamos hasta el Mermaid Inn, en Sussex, Reino Unido. Este hotel es uno de los más antiguos del país, fue inaugurando en el 1100, pero el edificio actual data del 1600. El caso es que no solo ha sido testigo de numerosos hechos históricos (siendo asilo para religiosos católicos huyendo de la reforma protestante o de bandas de contrabandistas), sino que en los últimos 600 años ha sufrido todo tipo de sucesos paranormales, aunque no especialmente maléficos, la verdad.

En la habitación 1, los huéspedes suelen ver a una mujer vestida de blanco enfrente de la chimenea. Si por un casual, los huéspedes ponen la ropa en la silla frente a la chimenea, al día siguiente aparece empapada.

En la habitación 5, otra mujer de blanco (desconocemos si es la misma), suele aparecerse a los pies de la cama antes de dirigirse a la puerta. En la habitación 16, los huéspedes se despiertan a media noche por culpa del ruido que meten dos fantasmas en pleno duelo de espadas y en la habitación 17, una mecedora no para de moverse. En la 19, aparece un señor espectro también a los pies de la cama, pero tampoco parece tener intenciones malévolas.

Así que, cómo podéis ver, en el peor de los casos, los fantasmas que habitan el Mermaid Inn solo están aburridos y quieren compañía. Nada de suicidios ni muertes turbias en este encantador hotelito de la campiña inglesa.

-Hotel Roosevelt y el espíritu de Marilyn Monroe

Este hotel de Hollywood es considerado uno de los más encantados de Los Ángeles. Curiosamente, comenzó a operar en el mismo año que el Cecil, el 1927. Ya sabéis lo que opino yo de las casualidades: no existen. La diferencia es que al menos en este las muertes traumáticas no son la estrella del día, sino los fantasmas de famosos que pueblan sus pasillos.

Este hotel fue la sede de la primera ceremonia de los Oscar y estaba muy solicitado por las celebrities de Hollywood desde su inauguración, entre ellas por Marilyn Monroe. Monroe estaba muy apegada al hotel. En él posó para su primer anuncio y solía alojarse en la segunda planta, donde tenía un espejo de cuerpo entero que fue trasladado a la oficina del gerente.

Una de las doncellas reportó haber visto una chica rubia triste reflejada en el espejo mientras lo limpiaba, pero al darse la vuelta para preguntar si podía hacer algo por ella, se dio cuenta de que allí no había nadie.

Otros fantasmas de famosos que por lo visto gustan de pasearse por este hotel son Montgomery Clift, que en vida solía alojarse en la 928. El fantasma de Clift es un poco tocapelotas y se dedica a subir la calefacción y encender la radio para molestar a los clientes.

-Stanley Hotel, el hotel que inspiró el Overlook de El Resplandor

El Hotel Stanley, situado en Colorado, es conocido por haber inspirado el infame Hotel Overlook de la novela El Resplandor, de Stepehn King.  Fue construido a principios del s.XX por el inventor F.O. Stanely. En 1903, a Stanley le habían diagnosticado tuberculosis, la enfermedad de moda de la época, y le habían dicho que solo le quedaban seis meses más de vida. Como en aquella época se creía que la sangre de niños, el aire fresco y tomar el sol eran las únicas formas de combatir la enfermedad, Stanley se fue a las Montañas Rocosas de Colorado a curarse o morir, Y se curó, vaya que si se curó. En apenas unos meses el tipo estaba haciendo senderismo y escalando colinas. Stanley se quedó maravillado con el lugar gracias a esta curación milagrosa, que en 1906 comenzó a construir un hotel que abrió oficialmente sus puertas al público en 1909. De hecho, Stanley quedó tan enamorado del lugar que ni siquiera la muerte le ha impedido visitarlo y su espectro es uno de los que se pueden ver habitualmente en el edificio, normalmente en el recibidor, en la sala de billares o en el bar.

Su mujer, Flora Stanley, también anda por el hotel, solo que se la suele ver (o más bien escuchar) tocando el piano en la sala de actuaciones que su marido construyó para ella. Si se observa desde lejos, se puede ver cómo las teclas se mueven, pero si uno se acerca demasiado, tanto el movimiento de teclas como la música paran abruptamente.

Otras habitaciones embrujadas son la 407, donde se solía alojar Lord Dunraven, el anterior dueño de las tierras. Aparentemente, el espectro de Dunraven se queda en la esquina de la habitación, donde le da por juguetear con las luces. También se puede ver una cara fantasmal a través del cristal, pero no sabemos si se trata del Lord.

La 418, sin embargo, tiene espíritus de niños, el peor tipo de espíritu que te puedes encontrar. Los huéspedes de esta habitación suelen quejarse de los ruidos que montan los niños en el pasillo, aun cuando en el hotel no haya ningún niño. También suelen dejar marcas en la colcha, arrugas vaya, y hacer ruidos extraños, de esos que no te gustaría oír en medio de la noche. En sí, se cree que toda la cuarta planta es víctima de estos espíritus infantiles.

A todo esto, ¿adivináis en qué habitación se alojó Stephen King? En la 217. En la película, el hotel en el que se grabó pidió que el número de la habitación se cambiase a otro que no existiese, por si acaso, y por eso en la película la habitación es la 237. El caso es que mientras estaba alojado en la 217, King tuvo un sueño mogollón turbio, de estos que parecen reales. En el sueño, King veía a su hijo de tres años corriendo por los pasillos, gritando y siendo perseguido por una manguera. King quedó tan impactado por la pesadilla que esa misma noche se puso a escribir El Resplandor.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.