Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Esta semana, con ese buen gusto que os caracteriza, habéis decidido que echemos un vistazo a ciudades y pueblos abandonados a lo largo del globo. Queriendo alejarme de los sitios que la mayoría podemos conocer, he decidido que podríamos visitar lugares poco conocidos, pero con encanto y tragedia detrás. Estos pueblos, antes lugares lleno de actividad, ahora páramos a merced de la naturaleza, no albergan habitantes en la actualidad, al menos que nosotros sepamos, pero siempre cabe la posibilidad de que algún espíritu errante, perdido entre mundos, haya decidido aferrarse a lo que en vida fue su hogar. Procedamos con cautela a explorar estos lugares, pues no es recomendable molestar a los muertos y menos aún ofenderlos.

-Kayaköy, Turquía

Empezamos con la ciudad de Kayaköy, situada en la actual Turquía, antaño conocida en griego con el nombre de Karmilissos o Lebessos. Esta ciudad fue fundada por griegos en el siglo XIV y llegó a albergar a más de 10.000 habitantes, tanto cristianos como musulmanes. Aparentemente un tanto maldita, dado que estando habitada sufrió numerosos incendios y terremotos, el pueblo no fue abandonado hasta 1923, cabe decir que de manera forzosa. En 1914 los habitantes griegos de Lebessos sufrían constantes persecuciones por parte de sus vecinos turcos en las campañas anticristianas del genocidio armenio perpetrado por el Imperio Otomano. En 1916 muchas de las familias de origen griego de esta población fueron deportadas a Denizli, donde fueron torturados, mutilados y asesinados.  En 1917 y 1918 continuaron estas expulsiones de los restantes habitantes de Lebessos, mayormente ancianos, mujeres y niños. Muchos no pudieron soportar las terribles caminatas y murieron en el camino, dejando un reguero de cadáveres. Para cuando en 1919 estalló la Guerra Greco-Turca, el pueblo ya estaba prácticamente abandonado.

En los últimos tiempos, el gobierno de Turquía ha decidido hacer del lugar un centro turístico y museo, pero quién sabe si, después de la muerte todos esos exiliados han decidido volver a su hogar.

-Isla Hashima, Japón

Esta isla situada cerca de Nagasaki está hoy en día abandonada por completo, si exceptuamos las plantas que campan a sus anchas. Famosa por los edificios de hormigón y el muro que rodea todo el perímetro de la isla, en su apogeo fue una de las colonas mineras más importantes del país y uno de los lugares con mayor densidad de población del planeta. En 1890, Mitshubishi Goshi Kaisha compró la isla con la intención de establecer una colonia que extrajese carbón del lecho marino y en 1916 se construyó el primer edificio de hormigón reforzado de todo Japón, un complejo de apartamentos de siete plantas para los mineros. Además la ciudad fue desarrollando multitud de servicios para sus habitantes, desde tiendas hasta piscinas.

Pero con la llegada de la Segunda Guerra Mundial el lugar se convirtió en todo un escenario de pesadilla. Japón llevaba allí a muchos de los prisioneros civiles koreanos y chinos que capturaba, donde eran obligados a realizar trabajos forzados en la mina hasta morir, todo ello en condiciones inhumanas, sin apenas agua, comida o descanso. Al menos 1.300 de ellos murieron.

La ciudad entró en decadencia con el auge del petróleo y la caída del carbón. Además, las condiciones de vida habían empeorado y muchos de los trabajadores fueron abandonando la isla para buscar mejores empleos. La ciudad está hoy en día vacía, pero tal vez los fantasmas de los prisioneros de guerra siguen maldiciendo esas paredes de hormigón, clamando justicia contra sus verdugos.

-Kadykchan, Rusia

Kadyckchan, situado en el noreste de Rusia, fue construido en los años 30 por prisioneros de los famosos gulag de la URSS, pero no pasaría mucho tiempo hasta que trabajadores libres hiciesen su aparición y se instalasen en la ciudad. Este era en realidad el propósito de la construcción: alojar a los trabajadores que viniesen para ocuparse de picar las copiosas minas de carbón de la zona. En esa época el carbón era la principal y más importante fuente energética de la URSS, así que un pueblo como ese, construido por mano de obra esclava y por lo tanto gratuita, solo constituía beneficios. Hasta 1.000.000 de presos pasaron por esta ciudad, entre ellos el famoso escritor ruso Varlam Shalamov. De todos ellos, al menos 200.000 fallecieron a causa del frío (que podía alcanzar hasta los -50 grados), extenuación, hambre…

No obstante, los prisioneros terminaron desapareciendo y la población se convirtió en una como cualquier otra. Solo había un problema: toda su economía estaba basada en la explotación de las minas de la zona. La vida diaria estaba centrada alrededor de la actividad minera, desde el horario de las tiendas hasta las sesiones de cine. Con el colapso de la URSS a principios de los años 90 y las reservas de una de las minas agotadas, a Kadykchan solo le aguardaba un destino posible. La gente comenzó a emigrar y las condiciones para los residentes solo se hicieron cada vez peores, con numerosas suspensiones de los salarios. En 1996 sucedió un accidente que dio la estocada final a la ciudad. Se produjo una explosión de metano en la mina que quedaba abierta y 27 trabajadores fallecieron. La empresa encargada de la explotación de las minas decidió que no era viable continuar con la actividad y en 1998 las clausuró. Los habitantes que habían resistido contra viento y marea no tuvieron otra opción que irse.

-Plymouth, Montserrat

Plymouth es la antigua capital de Montserrat, un territorio de Reino Unido localizado en las Islas Occidentales. ¿Cómo la capital de todo un territorio pudo convertirse en una ciudad abandonada? Debido a una serie de catastróficas desdichas que azotaron Plymouth en la segunda mitad del siglo XX y que la convirtieron en un lugar inhabitable.

La primera gran catástrofe en atacar esta ciudad británica fue el Huracán Hugo, en 1987. Hugo dejó varios edificios para el arrastre, entre ellos escuelas, ambulatorios y el único hospital de la zona, de reciente construcción. Esto supuso un duro golpe para los habitantes, pues los servicios sanitarios quedaron notablemente mermados en medio de una gran emergencia. No obstante, la ciudad se repuso y siguió adelante. Fue en 1995 cuando comenzó la segunda gran tragedia de Plymouth.  El volcán de las Soufrière Hills, que había permanecido inactivo durante cientos de años, comenzó de repente a soltar una serie de erupciones nada desdeñables. La ciudad se vio inundada de residuos volcánicos y ceniza y los residentes fueron evacuados por precaución, pero las Soufrière se calmaron y los plymouthianos pudieron volver a sus casas en tan solo unos meses. En 1997 las erupciones volvieron a la carga, esta vez mucho más violentas y devastadoras. El 80% de Plymouth quedó enterrado en ceniza y desechos, cuan moderna Pompeya, totalmente inhabitable. Por suerte, los habitantes fueron evacuados a tiempo, pero sus casas, pertenencias y vidas tuvieron que ser abandonadas para siempre.

El antes y el después, es fantasmagórico y el suceso fue tan trágico como si un día el Teide entrase en erupción y consumiese Tenerife.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Cambio y corto.