Bienvenidos una vez más, queridos amantes del misterio, el terror y lo oculto a mi pequeño rinconcito de Internet. Durante estas semanas, todo un tsunami ha agitado la escena del true crime. Uno de los mensajes encriptados del Asesino del Zodiaco ha sido descifrado por aficionados a la criptografía. Esto, junto con la posibilidad de que se descifren los mensajes restantes, abre las puertas a que en un futuro se descubra la identidad de este misterioso asesino en serie. Pero antes de ponernos a especular, tenemos que conocer los hechos. Aunque el nombre suena a muchos, no demasiada gente sabe gran cosa acerca de los casos de Zodiac. En este reportaje pretendo hacer una recopilación de las víctimas, los sospechosos, las pruebas y, finalmente, las diferentes hipótesis. En el artículo de hoy hablaré sobre quién es el Asesino del Zodiaco y sobre una de sus potenciales víctimas, Cheri Jo Bates.

-¿Quién es el Asesino del Zodiaco?

Empecemos por lo básico, ¿quién es o era el Asesino del Zodiaco? El Asesino del Zodiaco es un asesino en serie de identidad desconocida que llevó a cabo sus actividades homicidas en el norte del estado de California, en EEUU, entre finales de los años sesenta y principios de los años setenta. Su modus operandi se basaba en atacar a parejas en áreas alejadas, normalmente con cuchillo, armas de fuego u objetos contundentes. Después de cada asesinato, enviaba una nota a periódicos del área de San Francisco Bay, acompañados de pruebas del crimen y a veces de mensajes encriptados. Uno de estos mensajes ha sido desencriptado hace poco por tres aficionados a la criptografía.

El Asesino del Zodiaco o Zodiac llegó a reclamar la autoría de al menos 37 víctimas, pero solo siete de ellas se le han atribuiido de forma irrefutable. A pesar del gran número de sospechosos, su identidad sigue siendo un misterio y se considera un “caso frío”, pero eso no quita de que multitud de aficionados al true crime sigan todavía la pista del asesino más famoso de América. El descifrado de algunas de las cartas podría llevar a que el caso tome nuevas direcciones.

Hoy vamos a empezar estudiando el caso de Cheri Jo Bates. Este caso no está confirmado como suyo, pero varias pruebas apuntan a ello. Acompañadme y decidid por vosotros mismos.

Cheri Jo Bates

-Pruebas y escena del crimen

El primer asesinato atribuido en orden cronológico, pero no el primero en llamar la atención de las autoridades, es el de Cheri Bates, de 18 años, en 1966. Cheri era animadora en la universidad de Riverside y fue atacada en un callejón en la Ciudad Universitaria y apuñalada varias veces con un arma blanca de hoja corta después de salir de la biblioteca. También se le rajó la garganta. Su cuerpo no mostraba señales de asalto sexual y no se le habían sustraído ninguno de sus bienes, por lo cual los motivos sexuales y de robo quedaron descartados. En la escena del crimen se encontraron un reloj de pulsera de siete pulgadas y unas huellas de bota militar de la talla 8-10. Bates fue considerada una víctima de Zodiac en 1969 por las similitudes entre los crímenes.

-Sucesión de los hechos

Los hechos de este crimen son dudosos, pues varios testigos se contradicen y las horas no concuerdan. A continuación dejo una recreación de los datos más o menos consensuados entre las autoridades.

30 octubre de 1966

Cheri condujo su coche hasta Terracina Drive para ir a la biblioteca a las 18:00.

A las 18:10, unos obreros la ven aparcando su coche. Estos obreros permanecen en este mismo lugar hasta al menos las 19:15. No ven a nadie hurgando en el motor del coche de la víctima. Esto es importante pues una carta enviada a un periódico por un autor desconocido dice haber trampeado los cables.

A las 18:15 entra a la biblioteca y coge tres libros.  Nadie la vuelve a ver en el interior de la biblioteca ese día.

A las 21:00, unos alumnos que vuelven a casa ven un coche que antes no estaba, un Tucker Torpedo, aparcado al lado del coche de Cheri.

Una alumna ve a un hombre sospechoso fumando en el callejón del asesinato a las 21:30. La joven no consigue reconocer al hombre, pero la policía encuentra una colilla con ADN, aunque en una concentración demasiado baja.

Pasadas las 22:15, un vecino escucha un grito desgarrador y dos minutos después un coche arrancando.

No se sabe dónde estuvo Cheri entre las 18:15 y las 22:15, pero en algún momento debió acercarse a su coche y depositar los libros de la biblioteca en el asiento delantero. Ningún testigo vio a nadie trampear el coche de la víctima.

31 de octubre de 1966

A las 6:30, Cleophus Martin, conserje de la ciudad universitaria, encuentra el cuerpo sin vida de Cheri.

-Autopsia

Hora de la autopsia: 31 de octubre de 1966, a las 7:15

Hora de la muerte: 30 de octubre de 1966, entre las 21:15 y las 22:45.

Causa de la muerte: hemorragia debida a corte en arteria carótida derecha.

Temperatura del hígado: entre 26 y 28 grados Celsius.

Rigor en todas las extremidades, pero más en las inferiores.

Se encontraron pelos bajo el dedo gordo de la mano derecha.

Prueba de drogas: negativa.

Pruebas ginecológicas: negativas.

Los órganos se encontraban bien, a excepción de laceraciones en el cartílago tiroideo y la arteria carótida. En el estómago se encontraron restos de comida cuyo estado de digestión indicaba que la víctima había comido entre dos y cuatro horas antes de morir. Los pulmones presentaban dos laceraciones superficiales. Por las heridas no se puede deducir la posición del atacante.

Documentos:

Los documentos son una parte muy importante de cualquier caso relacionado con este asesino en serie. A Zodiac le encantaba enviar mensajes, encriptados y sin encriptar, a autoridades y periodistas, a veces incitándoles, otras burlándose y otras en plan filosófico. En el caso de Cheri Bates no faltaron cartas y documentos de este tipo, pero algunos son probablemente falsos, como por ejemplo la carta mecanografiada que en noviembre de 1966 llegó al periódico de Press-Enterprise. Esta carta decía:

“Ella era joven y hermosa, pero ahora está apaleada y muerta. No es la primera y no será la última. Me paso las noches despierto, pensando en mi siguiente víctima. Quizá sea la hermosa chica rubia que hace de niñera cerca de una pequeña tienda y cruza un callejón oscuro todos los días a las siete. O quizá sea la bien formada, morena de ojos azules que dijo no cuando le pedí una cita en el instituto. Pero quizá no sea ninguna de las dos. Pero cortaré sus partes íntimas femeninas y las pondré donde toda la ciudad las vea. Así que no me lo pongáis fácil. Alejad a vuestras hermanas, hijas y esposas de las calles y los callejones. La señorita Bates fue estúpida. Fue al matadero como un cordero. No ofreció resistencia. Pero yo sí. Fue todo un entretenimiento. Primero tiré del cable de en medio del distribuidor (de su coche). Entonces la esperé en la biblioteca y la seguí durante más o menos dos minutos. Para entonces la batería (del coche) debía estar muerta. Entonces me ofrecí a ayudar. Ella estaba muy dispuesta a hablar conmigo. Le dije que mi coche estaba al final de la calle y que la llevaría a casa. Cuando nos hubimos alejado andando de la librería, dije “es la hora”. Ella me preguntó “¿La hora de qué?” Le dije que era la hora de que ella muriese. La agarré alrededor del cuello con mi mano sobre su boca y mi otra mano con un cuchillo pequeño sobre su cuello. Ella fue muy cooperativa. Su pecho se notaba caliente y firme bajo mis manos, pero solo tenía una cosa en mente. Hacerla pagar por los desplantes que me había hecho durante los años anteriores. Murió duramente. Se retorció y agitó mientras la estrangulaba y sus labios se contrajeron. Dejó escapar un grito y le pegué una patada en la cabeza para que se callase. Hundí el cuchillo en ella y se rompió. Entonces terminé el trabajo rajándole la garganta. No estoy enfermo. Estoy loco. Pero eso no parará el juego. La carta debería ser publicada para que todos puedan leerla. Podría salvar a esa chica en el callejón. Pero eso es decisión vuestra. Estará sobre vuestra conciencia, no sobre la mía. Sí, también fui yo quien os hizo esa llamada. Era solo un aviso. Cuidado… estoy acechando a vuestras mujeres.”

Esta carta es generalmente considerada falsa. Comparaciones con artículos de periódico relativos al asesinato demuestran que prácticamente recoge paso por paso lo narrado por los periodistas y es incongruente con los sucesos. Testigos visuales afirman que nadie trasteó con el motor del coche de Cheri. Además, el cuerpo presentaba más de un corte y la carta solo menciona los dos expuestos en el artículo de periódico.

En 1967 llegó otra carta al Press-Enterprise de Riverside. Esta estaba escrita a mano sobre una hoja de cuaderno lineado y solo decía: “Bates tenía que morir. Habrá más”. En la parte inferior de la carta había escrito un 2 o quizá una Z mal trazada.

Al padre de la víctima, Joseph Bates, le llegó otra carta que decía: “Ella tenía que morir. Habrá más”. No había nada trazado en la parte inferior.

En diciembre de 1966 se encontró un poema escrito en una de las mesas de la biblioteca. El poema era una oda morbosa al asesinato de Cheri Bates.

Así como la carta mecanografiada arroja dudas sobre su autoría, el parecido entre la letra de Zodiac y el usado en el poema de la mesa parece evidente. A continuación una comparación:

No soy ninguna experta en caligrafía, pero dentro de mis limitados conocimientos, puedo hacer unas cuantas apreciaciones que indican que el que escribió el poema de la mesa es Zodiac.

-La letra de ambos tiende a inclinarse hacia la izquierda, especialmente las “t” y las “l”.

-Las “t” tienen el trazo horizontal bajo en ambos casos.

-Las “f” están escritas con dos trazos, uno vertical y otro horizontal, en lugar de uno solo.

-Las “u” presentan una forma muy similar, elevándose anormalmente al principio para bajar al final. A veces pueden llegar a confundirse con “a”. Esto no es un rasgo muy común en la escritura

-Las “r” minúsculas, especialmente en la palabra “Riverside”, se asemejan a ticks.

El 13 de marzo de 1971, Zodiac escribió una carta al Los Ángeles Times atribuyéndose el asesinado de Cheri Bates. Esta carta también presenta similitudes en la caligrafía con el poema.

Traducción de la carta:

“Al habla Zodiac. Como siempre he dicho, estoy a prueba de decodificaciones. Si los Malvados Azules (refiriéndose a los policías) quieren capturarme de una vez, mejor que muevan sus culos gordos y hagan algo. Porque cuanto más tiempo pierdan, más esclavos coleccionaré para mi vida en el más allá. Tengo que darles algo de crédito por tropezar con mi actividad en Riverside (el sitio donde se cometió el asesinato de Bates), pero solo están encontrando los fáciles, hay muchísimos más ahí fuera. El motivo por el que estoy escribiendo al The Times es este: no me entierran en las páginas de atrás como otros periódicos.”

El SFPD – 0 al final es un contador, una especie de juego. Se refiere al San Francisco Police Department y quiere decir que ellos llevan cero en el marcador, mientras que él (simbolizado por la cruz céltica), lleva más de diecisiete.

-Conclusiones

¿Mató el Asesino del Zodiaco a Cheri Jo Bates? No lo podemos afirmar al cien por cien, pero varias fuentes parecen inclinarse hacia su autoría. El modus operandi similar y el poema de la mesa de la biblioteca apuntan a ello. Por no mencionar la carta anónima que en 1967 le llegó al periodista Paul Avery, instándole a investigar la conexión del caso con Zodiac. Dada la tendencia de Zodiac a enviar pistas y acertijos a policías y prensa, no sería descabellado que quisiera alertar sobre un crimen que él había cometido, pero por el cual no se le daba crédito.

Sabemos con casi total certeza que la carta mecanografiada enviada al periódico es falsa. Como ya hemos dicho, la confesión es un calco casi perfecto de las noticias que se publicaban en la época y deja fuera, o directamente contradice, detalles que el asesino debería conocer.

El poema ha sido analizado por calígrafos expertos, como Sherwood Morrill, que afirman que pertenece a la misma persona que escribió el resto de cartas del Asesino del Zodiaco. Incluso a simple vista, una mirada exhaustiva y unos escasos conocimientos de caligrafía son suficientes para revelar las similitudes. Según este mismo calígrafo, las cartas enviadas al padre de Bates y al periódico también son de Zodiac.

Además está la carta enviada en 1971 al Times, atribuyéndose la autoría del delito.

***

Hasta aquí el caso de Cheri Jo Bates, el más dudoso de la lista de crímenes atribuidos al Asesino del Zodiaco. En la siguiente entrega investigaremos a fondo los casos de David Faraday y Betty Lou Jensen, los dos asesinatos que hicieron saltar a la fama a Zodiac.

Aquí Sheila, reportando para todos vosotros las historias más increíbles, los fenómenos más extraños y las cosas que nadie quiere que sepáis.

Os espero en la segunda parte.

Cambio y corto.